Lidia M. Müller(Morgana)
Poeta recién llegado
Delirio...
Te alejas, niño mío, te llevas de mí tu piel,
Me arrebatas tu dulcísima sonrisa que miles de pájaros habitan.
Tus ojos, que son aguas transparentes luchando por ser diamantes.
Tu mirada que existe en mi, que me recorre, me completa y me mata.
Ya te extraño más que al verano convertido en duraznos,
Tus manos y tu pelo temblando al roce delicado del viento.
¡Ay, Cuánto necesito tu risa para revivir el luto de la noche
Y redecorar el amanecer colgando madreselvas en las nubes!
Tu ausencia me deja como flor arrancada de su corona.
¡Soy una paloma perdida buscando tu estrella plateada!.
Tu voz, niño mío, mi delirio. ¡Por favor no te la lleves!,
Déjamela, sobre mis manos abiertas, grabada en las venas,
¡Es que no sabes lo que mi pecho te extraña en el velo de tu ausencia!
Mi sangre te llama y no duermo y no vivo sin tu dulce acento...
Y yo me quedo y te nombro y el delirio que abrigo es por ti, niño mío...
Te alejas, niño mío, te llevas de mí tu piel,
Me arrebatas tu dulcísima sonrisa que miles de pájaros habitan.
Tus ojos, que son aguas transparentes luchando por ser diamantes.
Tu mirada que existe en mi, que me recorre, me completa y me mata.
Ya te extraño más que al verano convertido en duraznos,
Tus manos y tu pelo temblando al roce delicado del viento.
¡Ay, Cuánto necesito tu risa para revivir el luto de la noche
Y redecorar el amanecer colgando madreselvas en las nubes!
Tu ausencia me deja como flor arrancada de su corona.
¡Soy una paloma perdida buscando tu estrella plateada!.
Tu voz, niño mío, mi delirio. ¡Por favor no te la lleves!,
Déjamela, sobre mis manos abiertas, grabada en las venas,
¡Es que no sabes lo que mi pecho te extraña en el velo de tu ausencia!
Mi sangre te llama y no duermo y no vivo sin tu dulce acento...
Y yo me quedo y te nombro y el delirio que abrigo es por ti, niño mío...