Armonia
Poeta veterana
DELIRIOS
Gedal / Armonía
Las manos que acogieron tus besos vagabundos ¿de qué sirven ahora?
mi pecho, que te dio abrigo, ha quedado muerto en vida
y sólo conservo un tejido cicatriz, ya no un corazón
donde antes sus latidos justificaban mi risa.
Ahora tengo un tic-tac de telarañas, un sonido añejado,
la sombra de un sueño, un canto sin voz
y un par de ojeras ya legendarias,
por la oscura osadía de verte en recuerdos,
amor desgarrado , besos de pesadilla
lágrimas ardiendo, ceniza en la boca
cabello revuelto, tornado nocturno
pupilas vacías, secadas al sol.
Ruego al cielo que me libere de este cotidiano tártaro
que me salve de la nada con un suspiro de auroras
que me abrace con miles de manos, que me deje girasoles
que ilumine mis sueños con una lluvia de azul y violeta.
Pero recuerdo que soy sólo corporeidad vergonzosa
y entre anhelos, me pregunto si vale la pena esperar
si estos ángeles caídos me laceran con sus alas
y me dejan horrísonos versos, de recuerdos y heridas.
Todos tus juramentos destruídos hacen que mi piel estigmatizada vuelva a arder
en súplicas que no bastan para regresarte a la vida,
este mundo errático ya congeló mis pasos
y nunca más dejará de sentir el estupor de Dios.
Caigo de rodillas, guillotinado por esta tarde maldita
en la que una melodía de amores rotos y añejos me hizo delirar.
Las manos que acogieron tus besos vagabundos ¿de qué sirven ahora?
mi pecho, que te dio abrigo, ha quedado muerto en vida
y sólo conservo un tejido cicatriz, ya no un corazón
donde antes sus latidos justificaban mi risa.
Ahora tengo un tic-tac de telarañas, un sonido añejado,
la sombra de un sueño, un canto sin voz
y un par de ojeras ya legendarias,
por la oscura osadía de verte en recuerdos,
amor desgarrado , besos de pesadilla
lágrimas ardiendo, ceniza en la boca
cabello revuelto, tornado nocturno
pupilas vacías, secadas al sol.
Ruego al cielo que me libere de este cotidiano tártaro
que me salve de la nada con un suspiro de auroras
que me abrace con miles de manos, que me deje girasoles
que ilumine mis sueños con una lluvia de azul y violeta.
Pero recuerdo que soy sólo corporeidad vergonzosa
y entre anhelos, me pregunto si vale la pena esperar
si estos ángeles caídos me laceran con sus alas
y me dejan horrísonos versos, de recuerdos y heridas.
Todos tus juramentos destruídos hacen que mi piel estigmatizada vuelva a arder
en súplicas que no bastan para regresarte a la vida,
este mundo errático ya congeló mis pasos
y nunca más dejará de sentir el estupor de Dios.
Caigo de rodillas, guillotinado por esta tarde maldita
en la que una melodía de amores rotos y añejos me hizo delirar.