emiled
Poeta adicto al portal
Delirios I (El árbol de la locura)
I-
En el centro de la gran plaza hay un árbol;
su extraña sombra parece moverse.
Y dicen que en las tardes que el sol quema
invita a los viajeros a reposar bajo su ramaje.
A algunos los llama por su nombre,
a otros los atrae bajo la forma de un gran angel;
a otros se les muestra como un viejo sabio,
y les relata historias y secretos del mundo.
Un dia, este árbol abrio sus anchas puertas,
y diversas aves se posaron en sus frondas.
¿Quien sabe si hallara al fin su morada
el ave indecisa, si no en el néctar de las locuras?
Poco sabe el necio del dulce sueño de un loco,
del que dormir puede bajo la sombra de un ciprés
y en los retoños de una apacible tarde de abril exclamar:
!Bendita sea tres veces la locura de un loco!
II-
Yo probe la ambrosía de aquel extraño arbol,
un tranquilo dia de septiembre en la gran plaza;
y cuyos efectos me hacen hoy hablarle al viento,
y conversar con las paredes, y sobre todo, escupir la tristeza.
Cantar cuando todos lloran, y sollozar en las fiestas,
pero, al degustar aquel dulcísimo fruto,
me hice amigo de la muerte, y juntos nos reimos;
somos cómplices de las mas alocadas borracheras.
III-
Hoy, cuando la tarde esté por descender,
iré cantando, cruzando el inmenso mar de la tristeza;
reposaré mi frente bajo aquellas altas frondas,
y escucharé lo que me cuente el viento.
Guitarra en mano, cantaré el himno de la demencia,
hasta el fin de las tardes; hasta que el crepusculo,
con su manto de ópalo cubra las colinas extensas.
!Que se acerque quien quiera gustar los frutos de la locura!
-EMILIANO RUIZ DIAZ-