jose villa
Poeta que considera el portal su segunda casa
pasé a recoger a martina a su casa
ella subió al coche y arranqué
la mini se le subió hasta dejar al descubierto las bragas
me empalmé
aparqué en el primer lugar que encontré
martina se sentó en mis piernas
yo le hice a un lado la tira de las bragas
la gente pasaba por la acera al lado
algunos seguían de largo sin mirar
otros frenaban el paso y lanzaban un vistazo
martina cabalgaba a buen ritmo sobre mi erección
consumada jinete hecha a toda clase de monturas
-¿cómo no pensar en la palabra "puta"?-
mi mamá se acercó a la ventanilla del carro y dijo
"cuando termines con tus porquerías recuerda
que prometiste poner tu habitación en orden"
su maquillaje parecía un tanto reseco
y su pelo tenía un aspecto quebradizo
aunque para llevar 6 años muerta la vieja no se veía tan mal
-¿cuándo terminaría por dejarme en paz?-
por suerte entonces comenzó a llover
mi madre se esfumó en el acto
-el agua convierte en lodo a los muertos-
los paseantes abandonaron las calles
las gotas repiqueteaba en el techo del carro
tac tac tac tac
-¿o era el culo de martina golpeando contra el volante?-
me llevaba bien con martina
la había conocido hacía ya un par de años
en ella había encontrado lo que nunca antes
pude hallar en ninguna otra:
una puta gratis
le encantaba el sexo
hacerlo en todos lados y posiciones
chupármela mientras yo conducía
coger donde nos pegara la calentura
nunca parecía hartarse de tenerme dentro
el problema es que yo era 25 años más viejo
y más de dos viagras al día me daban palpitaciones
cada día me exponía más a un infarto
a quedar tieso en el cubículo de un baño en el macdonalds
o detrás de la banca de un parque
quizás allí dentro del carro
la lluvia comenzó a quitarse
aquel tac tac tac tac persistía
no era la lluvia ni el culo de martina contra el volante
era mi jodido corazón en las últimas
el hijo de puta ya daba patadas de ahogado
vi la cara de mi madre asomar de nuevo por la ventanilla
martina grito entonces ¡me voy!
fue lo último que supe, luego
yo también me fui