Rey de la Patagonia
Poeta adicto al portal
A veces murmura el olvido a mi oído,
que no puedo.
Demasiado infeliz para existir,
demasiado mortal para escapar.
Yo resisto incólume en tus cenizas,
resisto tu salado abrigo nocturno,
se me desgaja la boca ,
en este beso que muere en tu pausa.
Como poder atrapar tus golondrinas
dispersas,
golondrinas que no miran atrás ,
que cierran los ojos y esconden las alas,
que se pierden en el mar ,
cegadas por olas de plata,
y se saben audaces,
se sienten hermosas,
insaciables de horizontes nuevos.
Demasiado mortal para escapar,
yo hago sitio en tus cenizas,
en este nido seco que corona tu ausencia,
donde florece en abundancia la tristeza.
No debería verte volar,
no debería oírte cantar,
no debería ver como siembras semillas de besos,
en el viento.
Pero voraz es tu recuerdo,
como langostas hambrientas sobre mis espigas,
como si no fueras una,
si no las siete plagas juntas,
y yo faraón que sigue sin creer,
que no existes,
que te has ido.
dispersa y violenta, y que me has dejado a mí ,
a merced de los negros pájaros.
No debería verte volar,
No debería oírte cantar,
no debería ver como siembras semillas de besos,
en el viento,
demasiado infeliz para existir,
demasiado mortal para escapar,
yo resisto en tus cenizas,
y no creo,
no creo que nada de esto sea cierto.
A veces murmura el olvido a mi oído,
que no puedo,
y yo a veces le creo.
que no puedo.
Demasiado infeliz para existir,
demasiado mortal para escapar.
Yo resisto incólume en tus cenizas,
resisto tu salado abrigo nocturno,
se me desgaja la boca ,
en este beso que muere en tu pausa.
Como poder atrapar tus golondrinas
dispersas,
golondrinas que no miran atrás ,
que cierran los ojos y esconden las alas,
que se pierden en el mar ,
cegadas por olas de plata,
y se saben audaces,
se sienten hermosas,
insaciables de horizontes nuevos.
Demasiado mortal para escapar,
yo hago sitio en tus cenizas,
en este nido seco que corona tu ausencia,
donde florece en abundancia la tristeza.
No debería verte volar,
no debería oírte cantar,
no debería ver como siembras semillas de besos,
en el viento.
Pero voraz es tu recuerdo,
como langostas hambrientas sobre mis espigas,
como si no fueras una,
si no las siete plagas juntas,
y yo faraón que sigue sin creer,
que no existes,
que te has ido.
dispersa y violenta, y que me has dejado a mí ,
a merced de los negros pájaros.
No debería verte volar,
No debería oírte cantar,
no debería ver como siembras semillas de besos,
en el viento,
demasiado infeliz para existir,
demasiado mortal para escapar,
yo resisto en tus cenizas,
y no creo,
no creo que nada de esto sea cierto.
A veces murmura el olvido a mi oído,
que no puedo,
y yo a veces le creo.
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