Demasiado pronto, demasiado tarde

Samuel17993

Poeta que considera el portal su segunda casa
Demasiado pronto, demasiado tarde
15/01/2022​
Qué ganas de llorar,
qué ganas de romperme.
Y no, sólo me resquebrajo.
Los cristales que forman este ser,
petrificado en su estructura externa,
en la epidermis, y en el exterior del corazón,
ahí se van mostrando las máscaras que vuelan
sobre los otros, y sin que yo me pueda ver.

A veces quisiera alcanzar esa zona exterior con mi conciencia,
pero un gran puente me separa de esa lejana vida. Ha pasado tiempo
y no sé si es el pasado o es un eco de mis reflejos, un taimado féretro
continuado, que se extinguirá conmigo, pero reverbera como la luz
de una estrella lejana, muerta, en alguna persona… Quizá.
Quizás, mi compañera sujete los cristales que queden.
Y yo ya no podré consolarla, como intento…

(a veces, tan deficientemente).

Y no podré ya arreglar nada con la cueva donde ya nada
refleja, nada importa, nada piensa,
una idea lejana de un
cielo propio
donde las alas no son más que una trampa mortal,
Ícaro.

Mañana, no sé.
Hoy, digo:

Mañana no tendré tiempo de llorar.
Ayer fue tarde, como dije
hoy.

Qué tarde, qué pronto.
Qué tiempo malgastado, mamá.

Ya te vas para no volver.
 
Demasiado pronto, demasiado tarde
15/01/2022​
Qué ganas de llorar,
qué ganas de romperme.
Y no, sólo me resquebrajo.
Los cristales que forman este ser,
petrificado en su estructura externa,
en la epidermis, y en el exterior del corazón,
ahí se van mostrando las máscaras que vuelan
sobre los otros, y sin que yo me pueda ver.

A veces quisiera alcanzar esa zona exterior con mi conciencia,
pero un gran puente me separa de esa lejana vida. Ha pasado tiempo
y no sé si es el pasado o es un eco de mis reflejos, un taimado féretro
continuado, que se extinguirá conmigo, pero reverbera como la luz
de una estrella lejana, muerta, en alguna persona… Quizá.
Quizás, mi compañera sujete los cristales que queden.
Y yo ya no podré consolarla, como intento…

(a veces, tan deficientemente).

Y no podré ya arreglar nada con la cueva donde ya nada
refleja, nada importa, nada piensa,
una idea lejana de un
cielo propio
donde las alas no son más que una trampa mortal,
Ícaro.

Mañana, no sé.
Hoy, digo:

Mañana no tendré tiempo de llorar.
Ayer fue tarde, como dije
hoy.

Qué tarde, qué pronto.
Qué tiempo malgastado, mamá.

Ya te vas para no volver.
El dolor y el arrepentimiento por el tiempo malgastado y la inminencia de una partida irreversible.

Saludos
 

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