rodrigotoro
Poeta adicto al portal
No sacas nada con regresar del olvido
pues Ya es tarde para eso llamado amor:
y mi adolorida alma ya no tiene tu color
y se ha extinguido nuestro nido
ya no me siento tu joya preferida,
esa que ostentabas, cual cimera conquista,
y que luego, frívolamente, arrojaste a la ventisca
olvidando y esperando que saliera de tu vida.
Y ya no sueño despierto contigo
como antes: cuando ni pensar podía,
en otra realidad que tú aroma a poesía
suplicando caricias cual miserable mendigo
fuiste mi único abrigo, lo reconozco,
el único idioma que conjugó mi corazón,
ese juguete barato que rompiste con falsa pasión
pero ahora, finalmente, te desconozco.
Y no me pidas que te vuelva a amar:
por qué ni millones de milagros podrían conseguir,
que olvidase todo el llanto, todo lo que me hiciste sufrir
cuando por ti hubiese podido a todo renunciar
¡qué divertida casualidad el que te hayas equivocado!
ese chico que elegiste termino por alejarse:
solo era una golondrina, y pese a que le suplicaste,
no titubeó un instante antes de partir de tu lado.
Lo siento por tu orgullo, y creo que debes pensar
que un cazador, por hábil, termina agotando sus trucos;
O quizás, tú también, solo eres un niño de mamelucos
y si creías que eres perfecto te volviste a equivocar
pero yo no te podría, otra vez, volver a amar:
ya que mi alma marchita ya no es tierra cultivable;
Déjame seguir viviendo como ermitaño abominable
y vete a jugar al don Juan: que te falta mucho ensayar
pues Ya es tarde para eso llamado amor:
y mi adolorida alma ya no tiene tu color
y se ha extinguido nuestro nido
ya no me siento tu joya preferida,
esa que ostentabas, cual cimera conquista,
y que luego, frívolamente, arrojaste a la ventisca
olvidando y esperando que saliera de tu vida.
Y ya no sueño despierto contigo
como antes: cuando ni pensar podía,
en otra realidad que tú aroma a poesía
suplicando caricias cual miserable mendigo
fuiste mi único abrigo, lo reconozco,
el único idioma que conjugó mi corazón,
ese juguete barato que rompiste con falsa pasión
pero ahora, finalmente, te desconozco.
Y no me pidas que te vuelva a amar:
por qué ni millones de milagros podrían conseguir,
que olvidase todo el llanto, todo lo que me hiciste sufrir
cuando por ti hubiese podido a todo renunciar
¡qué divertida casualidad el que te hayas equivocado!
ese chico que elegiste termino por alejarse:
solo era una golondrina, y pese a que le suplicaste,
no titubeó un instante antes de partir de tu lado.
Lo siento por tu orgullo, y creo que debes pensar
que un cazador, por hábil, termina agotando sus trucos;
O quizás, tú también, solo eres un niño de mamelucos
y si creías que eres perfecto te volviste a equivocar
pero yo no te podría, otra vez, volver a amar:
ya que mi alma marchita ya no es tierra cultivable;
Déjame seguir viviendo como ermitaño abominable
y vete a jugar al don Juan: que te falta mucho ensayar