jose villa
Poeta que considera el portal su segunda casa
Oh, heteróclitos astronautas que se repliegan en la
cúspide de la trayectoria perpendicular
exudaremos un grito amorfo de malestar fecundo
al atardecer
como locuaces efluvios submarinos provenientes
del fermento intelectual edificado
como la maldad que repiquetea en el augusto
plenilunio del resplandor cuántico terminal
antes de desplegarnos en fragmentos autoinducidos
de torva y trasatlántica hegemonía
para aparecer más tarde bajo la forma de la neurosis
salvaje del filósofo engañador que suplanta al ser
retroactivo
Probablemente sucumbiremos elásticamente
sobre la totalidad que surcó el enigma desmedido
pero será un viaje al acantilado de esa sensación
fantasma apocalíptica internacional
que ciertos espíritus autentifican en su propia
red acústica
y en Varsovia nos comprenderán perfectamente
cúspide de la trayectoria perpendicular
exudaremos un grito amorfo de malestar fecundo
al atardecer
como locuaces efluvios submarinos provenientes
del fermento intelectual edificado
como la maldad que repiquetea en el augusto
plenilunio del resplandor cuántico terminal
antes de desplegarnos en fragmentos autoinducidos
de torva y trasatlántica hegemonía
para aparecer más tarde bajo la forma de la neurosis
salvaje del filósofo engañador que suplanta al ser
retroactivo
Probablemente sucumbiremos elásticamente
sobre la totalidad que surcó el enigma desmedido
pero será un viaje al acantilado de esa sensación
fantasma apocalíptica internacional
que ciertos espíritus autentifican en su propia
red acústica
y en Varsovia nos comprenderán perfectamente
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