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Democracia Animal en la aldea

Tema en 'Prosa: Sociopolíticos' comenzado por Évano, 13 de Junio de 2014. Respuestas: 2 | Visitas: 754

  1. Évano

    Évano Eres lo que das.

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    El repentino calor que escapa y revienta por tierra y cielo está achicharrando las pocas neuronas que aún pasean por este valle angosto y por este río impertérrito y ajeno a estaciones de turno. Quizás sea el más firme, el que continúa regando nuestro mundo con aguas gélidas. Dicen que a los locos les va bien las duchas frías, y los alrededores con sus robledales, chopos, animales, aldeanos, ruinas y casas estamos como una puta cabra. Si tenemos salvación será gracias a un río firme, aunque hay muchos que se mean en él, como intentando calentarlo y volverlo tan paranoico como ellos.

    Los Inicianos están nerviosos, avienen tiempos de incertidumbre. La amenaza secesionista catalana, a mil kilómetros de estos montes olvidados, junto con la proclamación de un nuevo Alfonso como jefe del estado español, y además la entrada al ring político de un Pablo Iglesias de la izquierda real, todo ello junto pone nerviosos a los Inicianos.

    Ninguno necesita nada, incluso si la humanidad desapareciera de pronto, aquí no se notaría. Hay leche, huertas (aunque en las otras aldeas donde no se congelan las siembras), hay agua clara y límpida, carne de jabalíes, corzos, conejos, gallinas, cerdos, truchas, y mucho más, está la mesa puesta con el mantel de la paz, pero se conoce, como dicen por estos lares, que no es suficiente.

    Hemos dividido la ladea, porque uno ha de participar, si no eres como los de Bilbao, que tienen un pie en cada lado y eso aquí no vale. Como decía, a los de más arriba de la aldea les ha tocado ser de derechas, y a los de abajo, de izquierdas. Eran más de derechas los de abajo antes de la partición, pero hay que simplificar las cosas y a nadie le ha importado. Paco, Ligio, Eustaquio, Pepín y Jesús son ahora nuestros enemigos. Julito, Juanito, El Cartero, pepe y yo, abanderamos a los rojos y ya hemos cortado la carretera que nos cruza y divide, la que va de la cabeza de municipio de Riello (por donde pasa la carretera provincial más importante, la de León a Villablino) a la cumbre de los sin salida de Andarraso. Éstos últimos tienen las de perder porque si quieren ir al bar o a la tienda de Riello deberán caminar monte a través porque Por aquí no pasa ni la Virgen, ha dicho Pepe muy convencido.

    A tiros todavía no andamos, ni andaremos, que las balas son muy caras y ya gastamos mucho con la revuelta anterior. Así que estamos liados con pedruscos, a mano rota, tirachinas e insultos, con las consecuentes barricadas de árboles y rocas enormes de las ruinas del antiguo palacio y casas de no se sabe quién.

    A Juanito Y Julito les gritan a menudo que son unos chaqueteros, unos vendidos, que ellos siempre han sido medio fascistas, que por qué están con nosotros. Y nosotros les decimos lo mismo a Paco y Ligio, que son unos cabrones porque siempre fueron socialistas. Eustaquio quiere ir cambiando de bando, pero no hemos querido. En una reunión, en tierra de "naide", en la plaza de la iglesia, alzando boinas blancas, se decidió que de momento no debe uno ir cambiando a su antojo de bando. La reunión fue presidida por el Alcalde de Riello, que no ve mal esta guerra, ya que está esperando que alguno la palme para quedarse con la tierras porque casi ninguno tenemos descendencia. A puesto, eso sí, una condición: que los aldeanos del resto de las treinta y nueve aldeas puedan venir cuando quieran a ver la guerra en primera línea.

    Los de abajo estamos cavando un túnel para pillar por detrás a los enemigos. Después de dos semanas, estamos a punto de conseguirlo.

    Nos hemos llevado una sorpresa. Al salir al aire en la zona enemiga, los de arriba también habían cavado un túnel y están ahora en nuestro sitio.

    Ahora nosotros somos los de arriba y ellos los de abajo.

    Los espectadores, que ya los hay a cientos por los tejados de pizarra de las casas de piedra de todo el poblado (algunos hasta en las chimeneas) se lo están pasando pipa y se ríen mucho, aunque vitorean para que haya sangre, y mucha.

    El cartero ha dicho que comamos y bebamos hasta reventar, que así acabaremos con los víveres de nuestros enemigos. Yo he argumentado que ahora son nuestros víveres porque no podemos volver a nuestra zona ya que las hemos tapado y están vigiladas para que no vaya nadie de aquí para allá como Pedro por su casa.

    Se conoce que, los ahora los de abajo, han pensado lo mismo y estamos sin comida ambos bandos. Bien podríamos ir a cazar, a pescar o a la huerta, pero se ve que eso no se hace en las guerras. Por lo tanto, para conseguir comida se la pedimos a los espectadores de los tejados. Estos nos exigen bailar hip-hop, andar con las manos, dar cabezazos a la puerta de la iglesia, contar chistes o cualquier cosa que se les ocurra. De esa manera conseguimos algunos chuscos de pan y, con mucha suerte, una bota de vino. Eustaquio se ha subido a un tejado, pero lo han arrojado rápido de ahí.

    Como la cosa se alarga y hay poca sangre, los convecinos, hartos de bailes y mandangas, exigen ahora que les vendamos huertas, casas y animales si queremos que nos arrojen un pollo o una gallina. Por lo menos son generosos y no nos cambian nuestros bienes por pan seco y cuatro gotas de vino peleón. Vamos a ser los más pobres de Omaña, pero la ideología es la ideología, o la guerra es la guerra, como nos gritan desde los tejados.

    Ya lo hemos vendido todo; ya nos han comprado todo. Todos se han marchado y no hay qué comer. Y como nadie nos financia, la guerra se acabó. Vuelve la normalidad. El Alcalde de Riello, contento, logró comprar muchas tierras a muy bajo precio, y eso sin muertes. Negocio redondo, como él.

    Nos hemos reunido en la plaza de la iglesia y hemos decidido que desde ahora cualquier problema se resolverá con el número de veces que se oiga a un animal. Es decir, si se está discutiendo de si arreglar o no el campanario, si se oye un número impar (tres berridos de algún corzo desesperado por fecundar a una hembra), entonces, no se arregla el campanario; si por el contrario, lo primero que se oye son dos ladridos de perro, o maullar gatuno, entonces se arregla.

    Jamás hubiéramos imaginado que funcionara también esta "Democracia Animal", como la hemos bautizado a boina y gollete de orujo. Desde entonces no hay ni un problema en el la aldea. Algunos intentaron timar pellizcando gato bajo brazo, pero como a los felinos les da igual el habla y las acciones de los hombres, el número de maullidos sale por donde quiere y le da la gana, no así el pellizcador, que salió arañado y casi con un ojo de menos.






    A más ver, si puede ser en La Pascuala.

     
     
     
     
     
     
     
     
    #1
    Última modificación: 13 de Junio de 2014
  2. Lirae

    Lirae Poeta que considera el portal su segunda casa

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    Se nota que el calor está haciendo estragos por las mentes neuralgicas de vuestra aldea, yo recomendaria meter la cabeza en el rio, para dejarla congeladas como los salarios y así no perder más.
    Me alegro que la sangre no haya llegado al rio. Creo que ese orujo que tomais tiene tela, peligroso en gran manera.
    Pero considero una buenisima idea el haber dejado las animaladas y que tomen las decisiones importantes, quienes deben, o sea los corzos y los perros...Aprovechad el tiempo de celo, que con tanto berrido y ladrido, podeis arreglar toda la aldea.
    Comienzo con una sonrisa, y acabo riendo a carcajadas, pero entre medio, gratamente sorprendida por tu capacidad de relatar cosas cotidianas, y hacer que una "larga" lectura sea amena hasta la última frase.
    ¡GENIAL!

    PD. Espero que el Eustaquio conserve sana su cabeza, y eso de que le "arrojarón del tejado" no sea literal...
     
    #2
  3. Évano

    Évano Eres lo que das.

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    Muchas gracias, señora Lirae, por su sonrisa y agradable paseo por esta aldea. Eustaquio es una metáfora de las personas que son bailadas por los voceros de los mandos ocultos; o sea, puedo ser yo mismo o cualquiera que no se aferre a su propio paso y camino y se deje llevar por los hilos como un títere cualquiera: ora aquí, ora allí, como una veleta que gira al aire más fuerte.. Un abrazo, compañera.
     
    #3

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