Angel Siniestro
Poeta recién llegado
Oriunda del dolor ruega
por ser consumida hasta el olvido,
agoniza pidiendo piedad
siguiendo el espejismo de la muerte enamorada,
al tiempo que se mece
sobre su hermosura inanimada
Ofrece sus mortajas a los condenados
mientras grita al Tenorio alado,
¿Acaso no quieres mi alma atormentada?...
Extraña criatura, que al averno agita,
todas las almas reprobadas quieren tu esencia
pero tú solo quieres una,
quieres, ¡la del demonio alado!
¡Oh! Cuánta sangre derramada joven doncella,
inundas las cloacas que alimentan el estigio,
con el mismo ímpetu con el que clamas
al desdeñoso alado,
desfalleces en tu ilusión de suplica
a la vez que fenece tu envidiable hermosura.
Extraño es, postular una beldad al castigo eterno,
y más extraño, cuando ruega ser ejecutada.
El cielo pierde un ángel, y el infierno gana un hijo,
tus suplicas por fin despiertan
al condenado alado, y de su eterno letargo
en su oscuridad maldita, el beso mortecino, él te ha entregado.
Antorchas como corazones
un día serán gemelos,
poseerán lechos colmados de aromas
y sobre tétricos cadáveres,
la pasión derrocharán
en su amor condenado
El Ángel Siniestro
revive un corazón torturado,
¡Olvida la muerte, olvida la vida!
Te ha puesto en su lúgubre altar
cual rosa marchita,
ahora eres una dama, en las tinieblas maldita,
con solo un propósito,
acompañar por el abismal sendero
al que tanto has llorado,
¡Al mismísimo, demonio alado!...
por ser consumida hasta el olvido,
agoniza pidiendo piedad
siguiendo el espejismo de la muerte enamorada,
al tiempo que se mece
sobre su hermosura inanimada
Ofrece sus mortajas a los condenados
mientras grita al Tenorio alado,
¿Acaso no quieres mi alma atormentada?...
Extraña criatura, que al averno agita,
todas las almas reprobadas quieren tu esencia
pero tú solo quieres una,
quieres, ¡la del demonio alado!
¡Oh! Cuánta sangre derramada joven doncella,
inundas las cloacas que alimentan el estigio,
con el mismo ímpetu con el que clamas
al desdeñoso alado,
desfalleces en tu ilusión de suplica
a la vez que fenece tu envidiable hermosura.
Extraño es, postular una beldad al castigo eterno,
y más extraño, cuando ruega ser ejecutada.
El cielo pierde un ángel, y el infierno gana un hijo,
tus suplicas por fin despiertan
al condenado alado, y de su eterno letargo
en su oscuridad maldita, el beso mortecino, él te ha entregado.
Antorchas como corazones
un día serán gemelos,
poseerán lechos colmados de aromas
y sobre tétricos cadáveres,
la pasión derrocharán
en su amor condenado
El Ángel Siniestro
revive un corazón torturado,
¡Olvida la muerte, olvida la vida!
Te ha puesto en su lúgubre altar
cual rosa marchita,
ahora eres una dama, en las tinieblas maldita,
con solo un propósito,
acompañar por el abismal sendero
al que tanto has llorado,
¡Al mismísimo, demonio alado!...
Dedicado a un rosa
que encontre en el camino,
una rosa que exhalo por última vez
su aroma para mi...
:: . Buen poema Demonio ciego jiji.