Oscar Distéfano
Poeta recién llegado
DEMONIO DE LA POSTRACION
Herido estoy por dardos
del demonio sonriente pulcramente vestido,
pues réprobo apeló
al ingrato recurso de enviar la postración
ante mi tozudez
de andar empecinado por años vagabundo.
Sumido en desconsuelo,
copiosamente sangro sobre la tierra amada,
y sé que no seré
ya nunca en estos prados su amigo y compañero;
él volverá a los bosques
sin la humana tristeza de haberme despertado
a la bella conciencia
de los cantos tardíos, de las danzas perdidas.
Trataré de alcanzar alguna meta urbana
para manchar herido con raudales de sangre
los pechos y las ingles de alegres prostitutas.
Herido estoy y sufro
la derrota del cielo prometido a los sueños,
y estoy en deuda eterna con las frágiles aves,
y estoy en bancarrota con la implacable rima,
rompiendo manuscritos bajo lluvias de acero
sin el útil recurso de la mística luna.
Bajo cielo sin pájaros, camino dolorido,
en cruel calafateo
del bote de los días que zarpará al olvido.
Herido estoy por dardos
del demonio sonriente pulcramente vestido,
pues réprobo apeló
al ingrato recurso de enviar la postración
ante mi tozudez
de andar empecinado por años vagabundo.
Sumido en desconsuelo,
copiosamente sangro sobre la tierra amada,
y sé que no seré
ya nunca en estos prados su amigo y compañero;
él volverá a los bosques
sin la humana tristeza de haberme despertado
a la bella conciencia
de los cantos tardíos, de las danzas perdidas.
Trataré de alcanzar alguna meta urbana
para manchar herido con raudales de sangre
los pechos y las ingles de alegres prostitutas.
Herido estoy y sufro
la derrota del cielo prometido a los sueños,
y estoy en deuda eterna con las frágiles aves,
y estoy en bancarrota con la implacable rima,
rompiendo manuscritos bajo lluvias de acero
sin el útil recurso de la mística luna.
Bajo cielo sin pájaros, camino dolorido,
en cruel calafateo
del bote de los días que zarpará al olvido.