alfredo ajo gonzalez
Poeta fiel al portal
Tu sexo en mis labios aprisionado
cual cereza roja y jugosa,
tu sexo para mi lengua esposado
a la merced de su ira caprichosa.
Un arco a punto tu espalda doblada ,
y un silencio envidioso de sepulcro
como un anillo de escudo nos blindaba ;
harapiento se avergonzaba el lujo.
Tu pubis en mi cerebro esnifado,
bebiendo tus gemidos y lágrimas,
mientras los dioses tímidos callaban
y se echaban los demonios a un lado.
La espuma de semen llegó a la playa
y tu arena resplandeció mojada,
demonios y dioses en sus butacas
pagaron con gusto cara la entrada.
cual cereza roja y jugosa,
tu sexo para mi lengua esposado
a la merced de su ira caprichosa.
Un arco a punto tu espalda doblada ,
y un silencio envidioso de sepulcro
como un anillo de escudo nos blindaba ;
harapiento se avergonzaba el lujo.
Tu pubis en mi cerebro esnifado,
bebiendo tus gemidos y lágrimas,
mientras los dioses tímidos callaban
y se echaban los demonios a un lado.
La espuma de semen llegó a la playa
y tu arena resplandeció mojada,
demonios y dioses en sus butacas
pagaron con gusto cara la entrada.
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