El Ángel Inexistente
Poeta recién llegado
Las estrellas invaden el cielo azul, tiñéndolo de negro
los jilgueros callan su trino bajo la sombra eterna
oigo cerrarse las ventanas al unísono en mi pueblo
y descansar a la tierra bajo la densa bruma que la hace yerma.
El suelo muere, contagiando su muerte a los sabios árboles
la hiedra siente la mano de la corrupción de su terreno
la densa bruma se extiende imparablemente y sin límites
firmemente, constante, con la noche, sin freno.
Las vidas son segadas, cegadas por las sombras del averno
los muertos despiertan de su sueño, poseídos por el hambre
resurgen de las lápidas alzando guadañas contra lo humano
incitados por la densa bruma de la oscuridad y la muerte.
Los supervivientes despiertan horrorizados ante esa guerra
los muertos segan vidas en los campos putrefactos
la sangre tiñe las aguas, la carne descompuesta, la tierra
ahora sólo la densa bruma guiará sus nefastos actos.
La esperanza se debilita a la vez que el dolor brota
de las vidas perdidas por sus antecesores caídos
ante la densa bruma, toda vida terminó rota
los sueños, en el vacío inexistente yacen perdidos.
Y la densa bruma el mundo entero con su resplandor cubrió,
creando un sello que impediría volver a ver el sol radiante
nublando ilusiones de los recién caídos se manifestó
siendo el prólogo de lo que vendría poco más adelante.
los jilgueros callan su trino bajo la sombra eterna
oigo cerrarse las ventanas al unísono en mi pueblo
y descansar a la tierra bajo la densa bruma que la hace yerma.
El suelo muere, contagiando su muerte a los sabios árboles
la hiedra siente la mano de la corrupción de su terreno
la densa bruma se extiende imparablemente y sin límites
firmemente, constante, con la noche, sin freno.
Las vidas son segadas, cegadas por las sombras del averno
los muertos despiertan de su sueño, poseídos por el hambre
resurgen de las lápidas alzando guadañas contra lo humano
incitados por la densa bruma de la oscuridad y la muerte.
Los supervivientes despiertan horrorizados ante esa guerra
los muertos segan vidas en los campos putrefactos
la sangre tiñe las aguas, la carne descompuesta, la tierra
ahora sólo la densa bruma guiará sus nefastos actos.
La esperanza se debilita a la vez que el dolor brota
de las vidas perdidas por sus antecesores caídos
ante la densa bruma, toda vida terminó rota
los sueños, en el vacío inexistente yacen perdidos.
Y la densa bruma el mundo entero con su resplandor cubrió,
creando un sello que impediría volver a ver el sol radiante
nublando ilusiones de los recién caídos se manifestó
siendo el prólogo de lo que vendría poco más adelante.
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