Kislev
Poeta recién llegado
Siento en mi rostro, lo mismo que en ese día;
el choque fresco de tu despedida
El asombro se dibujo en mis pupilas,
ese dolor que luego atravesó mi alma,
aúan quedará patente en el tiempo.
El dulce acorde llenará de tristeza esta habitación.
Mientras a lo lejos dices con las manos adiós.
Me quede ahí, parada, resistiendo el viento frío,
ahogándome en el asombro, muriendo en el dolor.
Me vi a misma presenciar tu ausencia,
sabiendo que no había explicación.
Era inevitable
No había culpables,
Solo culpas
Remordimiento,
Un llamado
Una respuesta:
Tu partida.
Aun resuena en mi corazón el acorde triste,
la convicción exacta y sentida
de que eso fue lo mejor.
Tú solo buscabas un mundo mejor para mi.
el choque fresco de tu despedida
El asombro se dibujo en mis pupilas,
ese dolor que luego atravesó mi alma,
aúan quedará patente en el tiempo.
El dulce acorde llenará de tristeza esta habitación.
Mientras a lo lejos dices con las manos adiós.
Me quede ahí, parada, resistiendo el viento frío,
ahogándome en el asombro, muriendo en el dolor.
Me vi a misma presenciar tu ausencia,
sabiendo que no había explicación.
Era inevitable
No había culpables,
Solo culpas
Remordimiento,
Un llamado
Una respuesta:
Tu partida.
Aun resuena en mi corazón el acorde triste,
la convicción exacta y sentida
de que eso fue lo mejor.
Tú solo buscabas un mundo mejor para mi.