Asklepios
Incinerando envidias
Depositando su huella al mirar sobre el rayo de luz, dejaba escapar de su imaginación todo lo imaginable en aquel mismo momento: todo un escenario, donde nada sucedía, -tramoya inmensa, por cierto-.
Mientras tanto, en la noche se hundían las oscuridades poco a poco, sin perder su ternura o, a veces, en cambio, su terror y su misterio.
Mientras tanto, en la noche se hundían las oscuridades poco a poco, sin perder su ternura o, a veces, en cambio, su terror y su misterio.