Ricardo R. Ruiz
Poeta que considera el portal su segunda casa
Esta brumosa línea
se expande y estalla,
y traspasa todas las barreras.
y destroza la entraña,
hora tras hora, a golpe de espada.
Y esta línea blanca
serpea y hace nudo al pensamiento.
y los recuerdos viajan
raudos como la luz del alba...
esta línea que me asfixia y me mata.
Esta pena que me quiebra,
me arrastra mercenaria
a la mas profunda soledad.
me toma...me posee...
y hiere mi carne una vez mas.
Y mi sentimiento se nubla,
y las horas no transcurren;
y el pecho se envenena,
y el ojo se empaña y se torna
a una oscuridad del alma siempre igual.
Y ya poco importan las palabras,
ni el amor, ni las quimeras:
solo queda un sinsabor,
y una estirpe frustrada,
y marchita, y sin Dios...
se expande y estalla,
y traspasa todas las barreras.
y destroza la entraña,
hora tras hora, a golpe de espada.
Y esta línea blanca
serpea y hace nudo al pensamiento.
y los recuerdos viajan
raudos como la luz del alba...
esta línea que me asfixia y me mata.
Esta pena que me quiebra,
me arrastra mercenaria
a la mas profunda soledad.
me toma...me posee...
y hiere mi carne una vez mas.
Y mi sentimiento se nubla,
y las horas no transcurren;
y el pecho se envenena,
y el ojo se empaña y se torna
a una oscuridad del alma siempre igual.
Y ya poco importan las palabras,
ni el amor, ni las quimeras:
solo queda un sinsabor,
y una estirpe frustrada,
y marchita, y sin Dios...
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