Heriberto Bravo
Poeta recién llegado
Ninguna nube, no, ni el ostentoso
e incorregible vaho del jadeo,
deben guardar vestigios del deseo
ni ojeras desveladas, lujurioso.
Tienes que disolver, vertiginoso,
el humus del constante cachondeo
y hacer como si fuera camafeo
que cuelgue de tu cuello bochornoso.
Y en un altar, sin víctima ni ofrendas,
con previas y cuidadas oblaciones
tratando de evitar las distracciones,
ya no pretenderás vanas prebendas
hasta que purifiques tus desvíos
que siempre fueron tuyos y no míos…
Heriberto Bravo Bravo SS.CC
e incorregible vaho del jadeo,
deben guardar vestigios del deseo
ni ojeras desveladas, lujurioso.
Tienes que disolver, vertiginoso,
el humus del constante cachondeo
y hacer como si fuera camafeo
que cuelgue de tu cuello bochornoso.
Y en un altar, sin víctima ni ofrendas,
con previas y cuidadas oblaciones
tratando de evitar las distracciones,
ya no pretenderás vanas prebendas
hasta que purifiques tus desvíos
que siempre fueron tuyos y no míos…
Heriberto Bravo Bravo SS.CC