Samuel17993
Poeta que considera el portal su segunda casa
Derecho de habitación
02/06/2022
Trastiendas de hoteles,viejos laberintos,
calles habituales cuyas luces se funden,
trasiego de caras borradas y cuerpos hundidos,
alcoba deshecha, almacén derruido,
huella descolchada en donde los colores huyen en cromatismo fecundo.
Ahí van, ahí vienen,
pero no están nunca.
Es un castigo extraño,
casi divino pero humano.
Una extraña rampa corredera,
arbitraria, adelante, atrás,
cinta loca que mata y arrastra
cadáveres, o fantasmas.
Ahí van, ahí viene,
pero están dislocados.
Están partidos entre dos esferas,
la que va y la que viene.
Es una desorientada carrera de obstáculos
en la que suceden las alegorías de la pérdida y la mudanza,
en la que pernoctan las manzanas donde cenan los sensibles
al caos,
ése el que el furor aplaca fríos vientos,
ése el que el triste halito sonríe apaleado.
Es una derrota porque no hay músculo que aguante el desgaste.
Canciones, como voces de eco,
seccionan obsedidos humores
de una alquimia ajena al conocimiento humano.
El desierto preside un teatro en el que juegan
los camellos a traer dramas y los oasis comedias
de un matiz mundano que conoce lo humano.
Un tirón sacude el cuerpo robado
por esta extraña mensajería cuyos
mensajes
nunca acaban
en algún lugar concreto,
como limbo donde van flotando fuera
algunos de esos seres latrocinados y violados.
Pueden presentar una demanda,
pero no hay derecho aquí.