DAMAR BOREALIS
Poeta fiel al portal
DERROTADO
Derrotado con la carne mas lívida que pañuelos,
derrotado, dando despedidas con los ojos
y estirando apenas el yerto brazo
con el que me solías acariciar.
Eras pasto de doctores y enfermeras de blanco uniforme
y ojos de compasión.
El diagnostico: cáncer,
mortal sentencia de seis letras,
la condena: el morir entre llantos, blasfemias,
desesperadas plegarias y al fin resignación.
No me queda claro la causa de tu muerte,
como tampoco es claro que ya no estés,
que ausente de la casa, seas una fecha:
junio 26
y los recuerdos que durante 3 años
nos ha venido dejando tu ausencia.
Aun te escucho cuando lloro,
aun te siento al lado mio en mis horas de derrota
y lamento que no estés cuando hay algo para compartir,
las navidades, los cumpleaños, los llantos de mama
y la angustia de los abuelos
que no te imaginan muerto y aun pronuncian
tu nombre, Manuel,
como si temieran despertarte.
Aun no me queda claro el por que de esa sentencia
que te arranco de mi,
dejando pendientes el hermano que añoraba,
los abrazos matutinos y el sueño de tu porvenir.
Manuel que donde tu estés no te toque mi llanto
y tengas solo la sonrisa que me sabias provocar,
que tus dolores sean pasado y no te inclines a mirar,
como tu ausencia me socava, como tu muerte me consume,
desesperada.
Manuel-Padre, profeta, arquitecto
y sueño de ángeles a medio terminar
que mi llanto no te toque
que no hagas tuya mi angustia
por los días que no vendrán...
Derrotado con la carne mas lívida que pañuelos,
derrotado, dando despedidas con los ojos
y estirando apenas el yerto brazo
con el que me solías acariciar.
Eras pasto de doctores y enfermeras de blanco uniforme
y ojos de compasión.
El diagnostico: cáncer,
mortal sentencia de seis letras,
la condena: el morir entre llantos, blasfemias,
desesperadas plegarias y al fin resignación.
No me queda claro la causa de tu muerte,
como tampoco es claro que ya no estés,
que ausente de la casa, seas una fecha:
junio 26
y los recuerdos que durante 3 años
nos ha venido dejando tu ausencia.
Aun te escucho cuando lloro,
aun te siento al lado mio en mis horas de derrota
y lamento que no estés cuando hay algo para compartir,
las navidades, los cumpleaños, los llantos de mama
y la angustia de los abuelos
que no te imaginan muerto y aun pronuncian
tu nombre, Manuel,
como si temieran despertarte.
Aun no me queda claro el por que de esa sentencia
que te arranco de mi,
dejando pendientes el hermano que añoraba,
los abrazos matutinos y el sueño de tu porvenir.
Manuel que donde tu estés no te toque mi llanto
y tengas solo la sonrisa que me sabias provocar,
que tus dolores sean pasado y no te inclines a mirar,
como tu ausencia me socava, como tu muerte me consume,
desesperada.
Manuel-Padre, profeta, arquitecto
y sueño de ángeles a medio terminar
que mi llanto no te toque
que no hagas tuya mi angustia
por los días que no vendrán...