Pedro Olvera
#ElPincheLirismo
La casa se va llenando
e intento pedir auxilio,
pero por el auricular del teléfono ocupado
se cuelan todas las voces del mundo,
voces indiferenciables de lo que callan.
Las ventanas invaden el techo y los pisos,
mi cara.
Ahora mi sombra pesa más que yo
y se queja de tenerme en pie.
La casa se va llenando
como en el cuento de Cortázar:
Estas presencias
no saben que son ausencias en otros lados.
Comienzo a no echar nada de menos.
Me han robado la soledad del viernes
y la libreta de borrar mis manos.
Han hecho de mi isla un continente;
de mi cuarto, una terminal aérea.
¿Qué diablos liberé al leer la fórmula de las estrellas?
Tú estás leyendo esto
y siento tus ojos incubados en los míos.
Secuestras mi raíz oscura
y me obligas a buscarla en rostros paralelos.
Sé que he matado un ángel
y que en el cielo me están buscando,
pero soy mi casa sitiada por su derrumbe
y nunca habrán de encontrarme.
e intento pedir auxilio,
pero por el auricular del teléfono ocupado
se cuelan todas las voces del mundo,
voces indiferenciables de lo que callan.
Las ventanas invaden el techo y los pisos,
mi cara.
Ahora mi sombra pesa más que yo
y se queja de tenerme en pie.
La casa se va llenando
como en el cuento de Cortázar:
Estas presencias
no saben que son ausencias en otros lados.
Comienzo a no echar nada de menos.
Me han robado la soledad del viernes
y la libreta de borrar mis manos.
Han hecho de mi isla un continente;
de mi cuarto, una terminal aérea.
¿Qué diablos liberé al leer la fórmula de las estrellas?
Tú estás leyendo esto
y siento tus ojos incubados en los míos.
Secuestras mi raíz oscura
y me obligas a buscarla en rostros paralelos.
Sé que he matado un ángel
y que en el cielo me están buscando,
pero soy mi casa sitiada por su derrumbe
y nunca habrán de encontrarme.
24 de diciembre de 2014
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