ONICE
Poeta fiel al portal
Consumido el aliento, la necesidad
varea, como ramas de árboles
golpeadas por los traspiés del silencio...
varea, como ramas de árboles
golpeadas por los traspiés del silencio...
Las alas de ángel se desgarran,
se resquebrajan con el simple pestañeo
que la soledad, como una gota de agua,
va deslizándose por los pómulos
moribundos, huérfanos de sonrisas,
de ese ser alado como mariposa
que tuvo en su piel el arco-iris
y en su espalda dos lunas nacaradas.
se resquebrajan con el simple pestañeo
que la soledad, como una gota de agua,
va deslizándose por los pómulos
moribundos, huérfanos de sonrisas,
de ese ser alado como mariposa
que tuvo en su piel el arco-iris
y en su espalda dos lunas nacaradas.
Cae el poniente. Caduca la luz...
El abismo es el eco profundo
de las lúgrubes emociones
tejidas en el ocaso rojizo
dónde el ángel yace sin apenas pulso..
Se esfuman de su rostro los gestos.
Se cierran los párpados cansados.
Sus ojos, como cerillas extinguidas
sucumben en el frío vacío
que la tristeza, muda, delega.
El abismo es el eco profundo
de las lúgrubes emociones
tejidas en el ocaso rojizo
dónde el ángel yace sin apenas pulso..
Se esfuman de su rostro los gestos.
Se cierran los párpados cansados.
Sus ojos, como cerillas extinguidas
sucumben en el frío vacío
que la tristeza, muda, delega.
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