Marcelo Namicela
Poeta recién llegado
Desafinadas notas
Oigo a lo lejos desafinadas notas
de una guitarra que despliega su pesar,
protesta en su trinar viles injusticias:
un político traidor se beneficia del poder,
un pueblo reprimido en la obediencia,
-su voto de mejora se trunca en escasez-
¡con decretos de reyes el siervo no progresa!
Libre el homicida, prisionero el inocente,
un testigo falso, un juez que se vende,
la justicia dominada (ciega, sorda y muda).
El pudiente bienvenido, el pobre miserable;
miserable por su vestimenta vieja,
miserable porque tiene que saciar su hambre
con migajas que caen del sistema.
El dominio hace al hombre invencible y cobarde;
invencible porque al plebeyo doblega,
y cobarde porque ordena callar al “rebelde”
¡Enmudeció la guitarra! ¡Le arrancaron las cuerdas!
Oigo a lo lejos desafinadas notas
de una guitarra que despliega su pesar,
protesta en su trinar viles injusticias:
un político traidor se beneficia del poder,
un pueblo reprimido en la obediencia,
-su voto de mejora se trunca en escasez-
¡con decretos de reyes el siervo no progresa!
Libre el homicida, prisionero el inocente,
un testigo falso, un juez que se vende,
la justicia dominada (ciega, sorda y muda).
El pudiente bienvenido, el pobre miserable;
miserable por su vestimenta vieja,
miserable porque tiene que saciar su hambre
con migajas que caen del sistema.
El dominio hace al hombre invencible y cobarde;
invencible porque al plebeyo doblega,
y cobarde porque ordena callar al “rebelde”
¡Enmudeció la guitarra! ¡Le arrancaron las cuerdas!