Alfredo Lopez
Poeta recién llegado
La suerte es para los perdedores,
Y el éxito para los ganadores,
Amigos vienen, amigos van,
Al final solo uno solo,
Es el que te acompaña.
El maestro no hace la escuela,
Como el sacerdote,
No hace la iglesia.
¿Por qué vives enojado contigo mismo?
¿Por qué la iglesia te decepciona?
¿Por qué reniegas de Dios?
¿Por qué reniegas de tu vida?
¿Por qué no puedes vivir en armonía?
El alumno se forja por el ejemplo,
Y enseñanza del maestro,
Como el cristiano se alimenta,
Y crece día con día con la palabra
Del Señor,
Mediante la enseñanza del sacerdote.
Observo a nosotros los seres humanos,
Somos ovejas domadas y oprimidas,
Por un protocolo tan estúpido,
Que solo los más débiles,
Sabemos obedecer.
¿Mi pregunta es?
¿Hasta cuándo lo seguiremos permitiendo?
Adoramos a un Dios sin saber,
Que lucramos juramos y justificamos,
En su nombre el ser humano se enseñó,
A lavar sus pecados de esa manera,
Dicen que lastiman más las palabras,
Si son realmente certeras,
Que un simple golpe,
Cada quien es dueño legítimo,
De sus propias acciones.
Y el éxito para los ganadores,
Amigos vienen, amigos van,
Al final solo uno solo,
Es el que te acompaña.
El maestro no hace la escuela,
Como el sacerdote,
No hace la iglesia.
¿Por qué vives enojado contigo mismo?
¿Por qué la iglesia te decepciona?
¿Por qué reniegas de Dios?
¿Por qué reniegas de tu vida?
¿Por qué no puedes vivir en armonía?
El alumno se forja por el ejemplo,
Y enseñanza del maestro,
Como el cristiano se alimenta,
Y crece día con día con la palabra
Del Señor,
Mediante la enseñanza del sacerdote.
Observo a nosotros los seres humanos,
Somos ovejas domadas y oprimidas,
Por un protocolo tan estúpido,
Que solo los más débiles,
Sabemos obedecer.
¿Mi pregunta es?
¿Hasta cuándo lo seguiremos permitiendo?
Adoramos a un Dios sin saber,
Que lucramos juramos y justificamos,
En su nombre el ser humano se enseñó,
A lavar sus pecados de esa manera,
Dicen que lastiman más las palabras,
Si son realmente certeras,
Que un simple golpe,
Cada quien es dueño legítimo,
De sus propias acciones.
Alfredo López
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