Desahogo1

Mtiag

Poeta recién llegado
Huesos de cemento agotan mi espalda
De edificios lamentables de palabras desusadas
De desconciertos, de mezquindades rosas
De patrañas enmarcadas en cuadros de flores secas
De obviedades que vuelan a ras de suelo
Del peso de la noche en mis pupilas
Las estrellas se reflejan en mi olvido.

La losa de alas de mosca tenue y pegajosa
Cierra mi salida
Miro los engranajes del silencio ahí fuera
Oxidadas y malolientes las intenciones ajenas
Intentan que pase por las rendijas de los dientes de metal y calcio
Babea el aceite de su ansiedad entre los rajados colmillos
De la ignorancia

Mis ojos son occipitales
Y mi rubí interior infla mi cuello cerrando su paso antes de caer muerto.
No rozo suaves pétalos azules ni el viento canta endechas de algodón a tu paso
El hambre grita desde lo más profundo del abismo su silencio de venganza.
La impotencia clava mi pulso al infierno
La losa desechada del hombre contra el hombre se limpia de mentira
Y cubro con periódico el reflejo de culpa
Para no mancharme de sangre de autopsias.

Azul es mi destino y mi ceguera. Azul es mi esperanza.
Azul en lo alto y en lo incierto. Azul en el infierno, azul es mi camino y es lo hondo.
Azules mis entrañas escondidas. Azules mis falacias.
Lleno de azul el saco de mi vida, mi tumba y mis doctrinas.
Azul es mi caída.
 
Huesos de cemento agotan mi espalda
De edificios lamentables de palabras desusadas
De desconciertos, de mezquindades rosas
De patrañas enmarcadas en cuadros de flores secas
De obviedades que vuelan a ras de suelo
Del peso de la noche en mis pupilas
Las estrellas se reflejan en mi olvido.

La losa de alas de mosca tenue y pegajosa
Cierra mi salida
Miro los engranajes del silencio ahí fuera
Oxidadas y malolientes las intenciones ajenas
Intentan que pase por las rendijas de los dientes de metal y calcio
Babea el aceite de su ansiedad entre los rajados colmillos
De la ignorancia

Mis ojos son occipitales
Y mi rubí interior infla mi cuello cerrando su paso antes de caer muerto.
No rozo suaves pétalos azules ni el viento canta endechas de algodón a tu paso
El hambre grita desde lo más profundo del abismo su silencio de venganza.
La impotencia clava mi pulso al infierno
La losa desechada del hombre contra el hombre se limpia de mentira
Y cubro con periódico el reflejo de culpa
Para no mancharme de sangre de autopsias.

Azul es mi destino y mi ceguera. Azul es mi esperanza.
Azul en lo alto y en lo incierto. Azul en el infierno, azul es mi camino y es lo hondo.
Azules mis entrañas escondidas. Azules mis falacias.
Lleno de azul el saco de mi vida, mi tumba y mis doctrinas.
Azul es mi caída.

Que grandes imagenes un desahogo increible vaya que el tema todo lo favorece gran vocabulario llamativos renglones bien realizados de gran manera creados Pernelle un placer leerte hermoso poema en verdad.
 
Gracias Sir Galim. Por tu paso y por tu mensaje de valoración. Saludos cordiales.
 

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