Ayelen
Poeta recién llegado
Era una niña,
Que con esos ojos claros,
Lo halló tan humano,
Y se supo enamorar,
Lo visitaba sonriente y en sus manos,
Portaba un jazmín,
Que le iba a entregar,
Se fueron juntos,
Escapando de la vida,
Con promesas bien vacías,
Que él le quiso dar,
Besándola le juro amor eterno,
Mintiendo tiernamente,
La alejó de su hogar,
Y un día el amanecer dorado,
Cuál dulce y cruel puñado,
De realidad la asaltó,
Él ya se había cansado,
Y con otra ya casado,
Mató su ilusión,
Desvanecidos,
Sus ojos ahora oscuros,
Habían aprendido,
Del desamor a llorar,
Y dejando de ser una niña,
Por ese dolor a mujer,
Se quiso transformar
"La Simple Plebeya"
Que con esos ojos claros,
Lo halló tan humano,
Y se supo enamorar,
Lo visitaba sonriente y en sus manos,
Portaba un jazmín,
Que le iba a entregar,
Se fueron juntos,
Escapando de la vida,
Con promesas bien vacías,
Que él le quiso dar,
Besándola le juro amor eterno,
Mintiendo tiernamente,
La alejó de su hogar,
Y un día el amanecer dorado,
Cuál dulce y cruel puñado,
De realidad la asaltó,
Él ya se había cansado,
Y con otra ya casado,
Mató su ilusión,
Desvanecidos,
Sus ojos ahora oscuros,
Habían aprendido,
Del desamor a llorar,
Y dejando de ser una niña,
Por ese dolor a mujer,
Se quiso transformar
"La Simple Plebeya"