Raúl Donoso P.
Poeta que considera el portal su segunda casa
¿Por qué dos enamorados,
pueden acostumbrarse a estar juntos?,
¿por qué el amor,
puede habituarse a la monotonía?
siempre me asustó acostumbrarme,
al sabor salado del amor,
que se cierne en las cabezas
si la modorra te alcanza en su máxima.
¿Por qué debes continuar pegado?
enarbolando la palabra por una eternidad,
si cada vez que le miras se hace más extraño,
y las huellas que hasta hace poco se pisaban
hoy en paralelo ni de reojo se respiran.
¿Por qué hasta hace mucho,
enlazar los cuerpos era mágico?,
y hoy que conoces hasta el más último detalle,
no eres capaz de hacerle sonreír,
si no la rutina de copular,
y hoy que le conoces como explota en la pasión
no eres capaz de que el pecho se infle en contracción,
si no el automatismo de eyacular.
¿Por qué hasta hace poco,
una caricia, una mirada iluminaba tu faz?,
hoy buscas otros ojos, otras manos, otra piel,
para sacudirte la monotonía que tienes a tu lado,
y con resignación vuelves,
para dejarte caer obligada en la misma cama,
que te repites hasta el fin de tus días.
Comencé pensando en dos enamorados
y terminé haciendo el amor,
con la apatía y el hastío,
de la costumbre,
¿es ahí donde comenzó el desamor?........
pueden acostumbrarse a estar juntos?,
¿por qué el amor,
puede habituarse a la monotonía?
siempre me asustó acostumbrarme,
al sabor salado del amor,
que se cierne en las cabezas
si la modorra te alcanza en su máxima.
¿Por qué debes continuar pegado?
enarbolando la palabra por una eternidad,
si cada vez que le miras se hace más extraño,
y las huellas que hasta hace poco se pisaban
hoy en paralelo ni de reojo se respiran.
¿Por qué hasta hace mucho,
enlazar los cuerpos era mágico?,
y hoy que conoces hasta el más último detalle,
no eres capaz de hacerle sonreír,
si no la rutina de copular,
y hoy que le conoces como explota en la pasión
no eres capaz de que el pecho se infle en contracción,
si no el automatismo de eyacular.
¿Por qué hasta hace poco,
una caricia, una mirada iluminaba tu faz?,
hoy buscas otros ojos, otras manos, otra piel,
para sacudirte la monotonía que tienes a tu lado,
y con resignación vuelves,
para dejarte caer obligada en la misma cama,
que te repites hasta el fin de tus días.
Comencé pensando en dos enamorados
y terminé haciendo el amor,
con la apatía y el hastío,
de la costumbre,
¿es ahí donde comenzó el desamor?........