Nikita Kunzita
Poeta que considera el portal su segunda casa
Corté mis venas
para que me brotarás de adentro
y sacarte de aquí,
de las entrañas de mi cuerpo.
Con mi sangre escribí
tu nombre en el suelo,
con cada letra escrita
moría una parte de ti.
La herida dolía
pero más dolía
el acto simulado de matarte,
por eso el dolor en la piel
no me producía gritos ni quejidos,
más el dolor en el corazón
quemaba por dentro como fuego,
provocando un estremecedor llanto,
por si mi lágrimas pudieran apagar
las llamas de ese infierno.
Yo ardía por dentro,
mientras tú para mí
morías sin tú saberlo,
yo lentamente me desangraba,
y con mi sangre salían
tantos recuerdos,
tantos besos,
tantas noches apasionadas,
tanto amor,
mezclado con tantas mentiras,
tantas decepciones,
tanto dolor.
Con la última gota de sangre
que brotó de mi piel,
te asesiné,
con un último suspiro comprendí
que al sacarte de mí,
no quedaban razones para vivir,
y junto a tu nombre
que representaba tu muerte,
me dejé tranquilamente morir.
para que me brotarás de adentro
y sacarte de aquí,
de las entrañas de mi cuerpo.
Con mi sangre escribí
tu nombre en el suelo,
con cada letra escrita
moría una parte de ti.
La herida dolía
pero más dolía
el acto simulado de matarte,
por eso el dolor en la piel
no me producía gritos ni quejidos,
más el dolor en el corazón
quemaba por dentro como fuego,
provocando un estremecedor llanto,
por si mi lágrimas pudieran apagar
las llamas de ese infierno.
Yo ardía por dentro,
mientras tú para mí
morías sin tú saberlo,
yo lentamente me desangraba,
y con mi sangre salían
tantos recuerdos,
tantos besos,
tantas noches apasionadas,
tanto amor,
mezclado con tantas mentiras,
tantas decepciones,
tanto dolor.
Con la última gota de sangre
que brotó de mi piel,
te asesiné,
con un último suspiro comprendí
que al sacarte de mí,
no quedaban razones para vivir,
y junto a tu nombre
que representaba tu muerte,
me dejé tranquilamente morir.