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Desapego (romance)

Krugos

Poeta recién llegado
Tomados de mano entramos
por verja oxidada al parque,
a vista de ojos curiosos,
miradas de grande alcance.
Aquellos que pueden cantan
congojas, los animales
de agudas, de tristes voces
rítmicas y ornamentales.
Unidos saben que andamos,
que a la sombra de los sauces
cada día nos sentamos;
de eso no van sus cantares,
es el fin que nos aguarda
que los hace resonantes.

Tantos momentos contigo,
cuantiosos harto agradables,
algunos quizás no tanto,
mas todos fundamentales,
que Crono roba y los deja
atados al almanaque.
Y si bien yo lo quisiera,
a esos días regresarme,
y forjar nuevas memorias,
imposible me es tocarles,
como te tocan mis dedos
bajo los sauces amables.

Y saber es tan pesado
que la verja de este parque
habré de cruzar a solas
cuando yo vuelva esta tarde.
Nuestros últimos instantes,
sentados sobre hojas grandes,
¡vivámoslos, ya es la hora!
Demorar lo inevitable
no es sensato y mucho menos
me resulta razonable.
Empecemos pues ahora,
aquí mismo si te place.

Así es que nos contemplamos
cara a cara, y que se marchen
los minutos nada cuesta.
Tan de cerca, qué agradable
compañía nos brindamos.
Y creer interminables,
al principio, nuestros días
entrar fue en cómodo trance,
no importaba que se fueran
de manera incontrolable
si nuestras contemplaciones
ya eran magia, ya eran arte.
Pero el tiempo pasa y marcha
como río por su cauce,
nuestros días nuestros eran,
y aunque fueron admirables,
como el río, era posible
que acabaran por secarse.

Se nos van un par de horas,
deseándonos aparte
que el final no sea triste:
«... por lo menos tolerable».
Se retiran con la brisa
que carga las hojas suaves,
y el perfume de las flores
que embellecen este parque.

El final está muy cerca,
lo veo venir, no obstante,
saboreo cuanto tiene
que dar tu cuerpo adorable,
del que tanto yo aprendiera.
Y qué agridulce me sabe
anticipar lo que viene:
¡Tu alma indago penetrante!
Todo, ¡todo! me lo has dicho
con increíble detalle,
ya conozco tu secreto
por completo, no es alarde.

Te cierro y, sobre las hojas
largas, suaves, de los sauces
llorones que amargos lloran
junto al cantar de las aves,
donde a gusto yo leyera
todas tus páginas mates,
te abandono, me despido,
y espero que alguien te halle.

Mis esperanzas se cumplen:
Aparece allí la imagen
de un caminante que pasa,
y en ti su vista recae.
Que el nuevo lector te lea,
disfrute todas tus frases,
y te ame como yo amara
tu magnífico mensaje.
Fuiste una hermosa lectura,
será imposible olvidarte.
 
Tomados de mano entramos
por verja oxidada al parque,
a vista de ojos curiosos,
miradas de grande alcance.
Aquellos que pueden cantan
congojas, los animales
de agudas, de tristes voces
rítmicas y ornamentales.
Unidos saben que andamos,
que a la sombra de los sauces
cada día nos sentamos;
de eso no van sus cantares,
es el fin que nos aguarda
que los hace resonantes.

Tantos momentos contigo,
cuantiosos harto agradables,
algunos quizás no tanto,
mas todos fundamentales,
que Crono roba y los deja
atados al almanaque.
Y si bien yo lo quisiera,
a esos días regresarme,
y forjar nuevas memorias,
imposible me es tocarles,
como te tocan mis dedos
bajo los sauces amables.

Y saber es tan pesado
que la verja de este parque
habré de cruzar a solas
cuando yo vuelva esta tarde.
Nuestros últimos instantes,
sentados sobre hojas grandes,
¡vivámoslos, ya es la hora!
Demorar lo inevitable
no es sensato y mucho menos
me resulta razonable.
Empecemos pues ahora,
aquí mismo si te place.

Así es que nos contemplamos
cara a cara, y que se marchen
los minutos nada cuesta.
Tan de cerca, qué agradable
compañía nos brindamos.
Y creer interminables,
al principio, nuestros días
entrar fue en cómodo trance,
no importaba que se fueran
de manera incontrolable
si nuestras contemplaciones
ya eran magia, ya eran arte.
Pero el tiempo pasa y marcha
como río por su cauce,
nuestros días nuestros eran,
y aunque fueron admirables,
como el río, era posible
que acabaran por secarse.

Se nos van un par de horas,
deseándonos aparte
que el final no sea triste:
«... por lo menos tolerable».
Se retiran con la brisa
que carga las hojas suaves,
y el perfume de las flores
que embellecen este parque.

El final está muy cerca,
lo veo venir, no obstante,
saboreo cuanto tiene
que dar tu cuerpo adorable,
del que tanto yo aprendiera.
Y qué agridulce me sabe
anticipar lo que viene:
¡Tu alma indago penetrante!
Todo, ¡todo! me lo has dicho
con increíble detalle,
ya conozco tu secreto
por completo, no es alarde.

Te cierro y, sobre las hojas
largas, suaves, de los sauces
llorones que amargos lloran
junto al cantar de las aves,
donde a gusto yo leyera
todas tus páginas mates,
te abandono, me despido,
y espero que alguien te halle.

Mis esperanzas se cumplen:
Aparece allí la imagen
de un caminante que pasa,
y en ti su vista recae.
Que el nuevo lector te lea,
disfrute todas tus frases,
y te ame como yo amara
tu magnífico mensaje.
Fuiste una hermosa lectura,
será imposible olvidarte.
Muy elocuente esos momentos significativos juntos, algunos agradables y otros no.
Un deseo de revivir esos recuerdos, aunque reconoce la imposibilidad de hacerlo.
Percibo su reflexión sobre el peso del conocimiento y la inevitabilidad de la separación, es sensato atesorar sus últimos momentos juntos.
Debemos amar y abrazar el presente antes de enfrentar la inevitable separación.

Saludos
 
Muy elocuente esos momentos significativos juntos, algunos agradables y otros no.
Un deseo de revivir esos recuerdos, aunque reconoce la imposibilidad de hacerlo.
Percibo su reflexión sobre el peso del conocimiento y la inevitabilidad de la separación, es sensato atesorar sus últimos momentos juntos.
Debemos amar y abrazar el presente antes de enfrentar la inevitable separación.

Saludos

Gracias por leer y por las observaciones. Este poema fue originalmente un micro relato que hice para un reto literario hace pocos años, había que escribir cualquier cosa con el tema «desapego». Como relato no funcionaba bien y era una obra abandonada, pero en estos días se me ocurrió reescribirla en verso. =)
 
Bravo!
Te acabo de instar a escribir romances y resulta que ya nos has deleitado con uno, y muy hermoso por cierto.
La imaginación vuela y nos imaginamos a una pareja de enamorados... y resulta que es un lector enamorado de un libro.
El desenlace me ha sorprendido y agradado.
Un saludo.
 
Un bonito romance. estimado. Por momentos, creí que te acompañaba un libro en el parque.

En varios lugares me trabé en la lectura, extrañando algo, Te señalo los sitios en la cita. Por lo demás, me pareció que abusas de las rimas «able/ables».

abrazo
Jorge

Tomados de mano entramos (yo diría tomados de la mano)
por verja oxidada al parque, (yo diría por la verja, aunque seguramente fue por un portón)
a vista de ojos curiosos,
miradas de grande alcance.
Aquellos que pueden cantan
congojas, los animales
de agudas, de tristes voces (preferiría «y» en lugar de «de»)
rítmicas y ornamentales.
Unidos saben que andamos,
que a la sombra de los sauces
cada día nos sentamos;
de eso no van sus cantares,
es el fin que nos aguarda
que los hace resonantes.

Tantos momentos contigo,
cuantiosos harto agradables, (diría «y harto»)
algunos quizás no tanto,
mas todos fundamentales,
que Crono roba y los deja
atados al almanaque.
Y si bien yo lo quisiera, («lo» me parece fuera de lugar)
a esos días regresarme,
y forjar nuevas memorias,
imposible me es tocarles,
como te tocan mis dedos
bajo los sauces amables.

Y saber es tan pesado
que la verja de este parque
habré de cruzar a solas
cuando yo vuelva esta tarde.
Nuestros últimos instantes,
sentados sobre hojas grandes,
¡vivámoslos, ya es la hora!
Demorar lo inevitable
no es sensato y mucho menos
me resulta razonable.
Empecemos pues ahora,
aquí mismo si te place.

Así es que nos contemplamos
cara a cara, y que se marchen
los minutos nada cuesta.
Tan de cerca, qué agradable
compañía nos brindamos.
Y creer interminables,
al principio, nuestros días
entrar fue en cómodo trance, («nuestros días entrar»? acá hay incoherencia)
no importaba que se fueran
de manera incontrolable
si nuestras contemplaciones
ya eran magia, ya eran arte.
Pero el tiempo pasa y marcha
como río por su cauce,
nuestros días nuestros eran,
y aunque fueron admirables,
como el río, era posible
que acabaran por secarse.

Se nos van un par de horas,
deseándonos aparte
que el final no sea triste:
«... por lo menos tolerable».
Se retiran con la brisa
que carga las hojas suaves,
y el perfume de las flores
que embellecen este parque.

El final está muy cerca,
lo veo venir, no obstante,
saboreo cuanto tiene
que dar tu cuerpo adorable,
del que tanto yo aprendiera.
Y qué agridulce me sabe
anticipar lo que viene:
¡Tu alma indago penetrante!
Todo, ¡todo! me lo has dicho
con increíble detalle,
ya conozco tu secreto
por completo, no es alarde.

Te cierro y, sobre las hojas
largas, suaves, de los sauces
llorones que amargos lloran
junto al cantar de las aves,
donde a gusto yo leyera
todas tus páginas mates,
te abandono, me despido,
y espero que alguien te halle.

Mis esperanzas se cumplen:
Aparece allí la imagen
de un caminante que pasa,
y en ti su vista recae.
Que el nuevo lector te lea,
disfrute todas tus frases,
y te ame como yo amara
tu magnífico mensaje.
Fuiste una hermosa lectura,
será imposible olvidarte.
 
Complejo y algo retorcido este romance que nos ofreces quedando la incógnita hasta el final cuando se comprende que nos describes todo lo que te hace sentir la lectura del libro que al final dejas para que alguien pueda leerlo y disfrutarlo.
Concuerdo con Jorge, (Musador) en el perceptible abuso de consonantes (able) en algunos momentos.

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Bravo!
Te acabo de instar a escribir romances y resulta que ya nos has deleitado con uno, y muy hermoso por cierto.
La imaginación vuela y nos imaginamos a una pareja de enamorados... y resulta que es un lector enamorado de un libro.
El desenlace me ha sorprendido y agradado.
Un saludo.

Jeje, sí, justo acabo de mencionarlo en respuesta a ese comentario, no sabía que ya lo habías visto.
Gracias por leer y comentar, me alegra que te haya agradado el poema y su desenlace.
Saludos. =)
 
Un bonito romance. estimado. Por momentos, creí que te acompañaba un libro en el parque.

En varios lugares me trabé en la lectura, extrañando algo, Te señalo los sitios en la cita. Por lo demás, me pareció que abusas de las rimas «able/ables».

abrazo
Jorge

¡Gracias por leer, comentar, y en especial por tomarte el tiempo de hacer todas esas observaciones! De verdad lo agradezco mucho, ya lo leí por encima, pero lo revisaré con más calma y lo tomaré en cuenta para una próxima revisión del poema. =)
 
Última edición:
Complejo y algo retorcido este romance que nos ofreces quedando la incógnita hasta el final cuando se comprende que nos describes todo lo que te hace sentir la lectura del libro que al final dejas para que alguien pueda leerlo y disfrutarlo.
Concuerdo con Jorge, (Musador) en el perceptible abuso de consonantes (able) en algunos momentos.

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¡Gracias por leer y comentar! Y también gracias por la observación sobre el abuso de la terminación «able», tomaré muy en cuenta estos consejos para mi próxima corrección de la obra. Voy a dejar pasar unas pocas semanas, sacar la obra de mi mente, y luego a corregir. Me aseguraré de editar el mensaje original con la nueva versión. =)
 

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