Lord Vélfragor
Poeta adicto al portal
Ahoga veneno,
la brisa de una tormenta,
con el trueno sostenido,
por la final corrompida,
entre lances,
entre muertes,
Que el silencio espera,
la condena del exilio,
bajo luz de Luna,
consolada por estrellas,
finamente dejadas,
con collar de perlas,
Cruz invertida,
con el cobertor de mentiras,
abstraídas en la sangre,
puras decidías,
confundidas por razones,
que mueran en sus labios,
Centelleantes fantasmas,
que se confunden en la nada,
con el mensaje divino,
plegado en el cielo,
que marca sus torpes mentes,
que sea la garra que destruya sus almas,
¡Grita al cielo la pobreza!
que nada cambiará ser miserable,
contrayendo el asco,
que me causa vivir entre ustedes,
siendo solamente fango y cáncer,
lo que vos llamáis amor...
Trepada paredes,
consumando las distancias,
que se resbalan por joder el manto,
con los botones dorados,
que serán la muerte propia,
atraída en sus peldaños...
Con sonrisa tétrica,
insanos ojos,
produces tu espantoso ahogo,
entre la tierra que te consume,
y el despertar que no llegará...
Manos llenas,
de cenizas inconclusas,
cadáveres podridos,
que serán alimento obsceno,
de noches incoloras...
Lobos, risas y llantos,
cangrejos de fuego,
con las hienas de hielo,
sea consumadas,
sea consumadas...
¡Vie la Vie!
¡Ruina y desgracia!
¡A la maldita arena!
que se moja entre lágrimas,
de serenos obcecados...
¡Vie la Vie!
¿Mortis quo vadis?
desata... aprieta...
y....
(suspiro)
L.V.
la brisa de una tormenta,
con el trueno sostenido,
por la final corrompida,
entre lances,
entre muertes,
Que el silencio espera,
la condena del exilio,
bajo luz de Luna,
consolada por estrellas,
finamente dejadas,
con collar de perlas,
Cruz invertida,
con el cobertor de mentiras,
abstraídas en la sangre,
puras decidías,
confundidas por razones,
que mueran en sus labios,
Centelleantes fantasmas,
que se confunden en la nada,
con el mensaje divino,
plegado en el cielo,
que marca sus torpes mentes,
que sea la garra que destruya sus almas,
¡Grita al cielo la pobreza!
que nada cambiará ser miserable,
contrayendo el asco,
que me causa vivir entre ustedes,
siendo solamente fango y cáncer,
lo que vos llamáis amor...
Trepada paredes,
consumando las distancias,
que se resbalan por joder el manto,
con los botones dorados,
que serán la muerte propia,
atraída en sus peldaños...
Con sonrisa tétrica,
insanos ojos,
produces tu espantoso ahogo,
entre la tierra que te consume,
y el despertar que no llegará...
Manos llenas,
de cenizas inconclusas,
cadáveres podridos,
que serán alimento obsceno,
de noches incoloras...
Lobos, risas y llantos,
cangrejos de fuego,
con las hienas de hielo,
sea consumadas,
sea consumadas...
¡Vie la Vie!
¡Ruina y desgracia!
¡A la maldita arena!
que se moja entre lágrimas,
de serenos obcecados...
¡Vie la Vie!
¿Mortis quo vadis?
desata... aprieta...
y....
(suspiro)
L.V.