yomboki
Poeta que considera el portal su segunda casa
Acaso mancillé la poesía
cuando repetí que te quiero un chingo y a madres,
cuando suprimí los puntos y las comas
y comí el coma de tu orgasmo duplicado.
Acaso mancillé las letras castas,
cuando para definirte dije humedad, cama y calor
y pensé en lo turbio de tu pubis;
palidecieron de lujuria los renglones
ante la imagen de tu testa derrumbada
y las orugas de sudor mordiéndote la espalda.
Aniquilé los lares de la rima
en el afán de tu latir y tu gemido,
fui tormenta, fui ansiedad y naufragué
en el rubor acuoso de tus catedrales.
Fui fratricida de la lírica y de tus pretextos,
rasgué a mordidas todos tus adjetivos
y puse en un retablo de verbos encendidos
el fragor de tus besos abrasivos.
Acaso le puse en la madre a la belleza
al liquidar de un golpe los ornatos,
beberme tu saliva mezclada con tequila
y saciarme en ti como los gatos.
cuando repetí que te quiero un chingo y a madres,
cuando suprimí los puntos y las comas
y comí el coma de tu orgasmo duplicado.
Acaso mancillé las letras castas,
cuando para definirte dije humedad, cama y calor
y pensé en lo turbio de tu pubis;
palidecieron de lujuria los renglones
ante la imagen de tu testa derrumbada
y las orugas de sudor mordiéndote la espalda.
Aniquilé los lares de la rima
en el afán de tu latir y tu gemido,
fui tormenta, fui ansiedad y naufragué
en el rubor acuoso de tus catedrales.
Fui fratricida de la lírica y de tus pretextos,
rasgué a mordidas todos tus adjetivos
y puse en un retablo de verbos encendidos
el fragor de tus besos abrasivos.
Acaso le puse en la madre a la belleza
al liquidar de un golpe los ornatos,
beberme tu saliva mezclada con tequila
y saciarme en ti como los gatos.
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