DESBORDE
No puedo decir que te busqué,
porque no lo hice. Ni que te encontré.
Tampoco se trató solo de leerte:
tus versos se fueron asentando en mi boca.
En mi regazo se acumularon todas
las sílabas, como pececitos
en la pecera. Las tomé entre mis dedos
y me hicieron cosquillas en el alma.
Otras se resbalaban por mi cuello,
bajaban por mi pecho como agua
que busca su camino hasta el río.
Eres una alegría absurda, terca, tonta,
y así hemos sido: irregulares
en este mundo redondo,
donde todo cabe en un sitio,
y yo solo puedo caber
en la punta de tu lengua.
Guadalupe Cisneros Villa
Dallas, Texas
15/05/2025
Derechos de autor