Hortencia
Poeta que considera el portal su segunda casa
Se desfloró la ternura del cielo,
cubrió con su manto blanco,
el pecado de la luna.
Oculta su canto ahogado,
trabajando aún cansado,
por este desconcierto,
velado.
Se apodera de mis débiles átomos,
el poder de un llanto alado.
tomaste mi pecho por cuna;
acaricio tu brisa,
en mi brisa.
Mi corazón de poeta,
vela con emoción;
entregándote:
ilusión,
razón,
y desconcierto.