Silence in dark
Si todos comprendieran al genio todos lo serían
Con la de veces que nos habremos rozado eI alma.
Con la de ocasiones en las que nos hemos abrazado entre el
llanto.
Con la de alegrías que juntos nos hemos Ilevado
y alguna que otra —por qué no decirlo— pena.
Desconocernos ahora.
Con la de veces que nos habremos tocado Ia piel,
besado los labios,
mirado a los ojos,
contado secretos.
Con la de ocasiones que nos hemos echado fotos
en diferentes lugares
en los lugares de siempre
en lugares que incluso jamás llegamos a pisar.
Desconocernos.
Con la de risas que hemos compartido,
con la de momentos,
de rabia, de dolor,
de felicidad, de orgullo,
de plenitud, de vacío,
que hemos pasado agarrados
tu brazo en mi hombro
y el mío sobre el tuyo
para siempre
ya para nunca jamás.
Desconocernos.
Como si fuéramos sombras
cuando siempre hemos dado nombre a la luz.
Desconocernos como si jamás te hubiera mirado las cicatrices
como si jamás te hubiese acariciado con los dedos
como si nunca hubiéramos compartido noches
cabeza con cabeza,
piernas con piernas,
pecho con pecho.
Desconocernos.
Como si nunca nos hubiéramos conocido.
Con todo lo que juntos creamos,
sentimos, padecimos, y miramos desde el mismo ángulo
de ese que la gente llama amor
pero a mí me gusta llamar "más allá de todo"
porque ahora nos desconocemos
y sin embargo yo siento
que te sigo conociendo
aunque por fuera todo sea distinto
aunque por fuera ahora se nos escape Ia tristeza
ya no sé a quién le escribo
porque desconocerse implica
no saber a quién uno dedica sus Ietras.
Pero te juro que aunque por fuera todo sea polvo,
sí, de ese que en días de viento se mete en los ojos,
desconocernos, tú y yo, es una tarea no tan fácil,
una lucha que llevaría toda una Vida de lejanía ;
desconocernos, tú y yo,
sería como dejar de sonar tú conmigo y yo contigo
pero seguimos haciéndolo,
y eso es porque dentro
al fondo, donde nadie ve,
ni siquiera nosotros,
en realidad,
tú y yo nos seguimos conociendo.
Con la de ocasiones en las que nos hemos abrazado entre el
llanto.
Con la de alegrías que juntos nos hemos Ilevado
y alguna que otra —por qué no decirlo— pena.
Desconocernos ahora.
Con la de veces que nos habremos tocado Ia piel,
besado los labios,
mirado a los ojos,
contado secretos.
Con la de ocasiones que nos hemos echado fotos
en diferentes lugares
en los lugares de siempre
en lugares que incluso jamás llegamos a pisar.
Desconocernos.
Con la de risas que hemos compartido,
con la de momentos,
de rabia, de dolor,
de felicidad, de orgullo,
de plenitud, de vacío,
que hemos pasado agarrados
tu brazo en mi hombro
y el mío sobre el tuyo
para siempre
ya para nunca jamás.
Desconocernos.
Como si fuéramos sombras
cuando siempre hemos dado nombre a la luz.
Desconocernos como si jamás te hubiera mirado las cicatrices
como si jamás te hubiese acariciado con los dedos
como si nunca hubiéramos compartido noches
cabeza con cabeza,
piernas con piernas,
pecho con pecho.
Desconocernos.
Como si nunca nos hubiéramos conocido.
Con todo lo que juntos creamos,
sentimos, padecimos, y miramos desde el mismo ángulo
de ese que la gente llama amor
pero a mí me gusta llamar "más allá de todo"
porque ahora nos desconocemos
y sin embargo yo siento
que te sigo conociendo
aunque por fuera todo sea distinto
aunque por fuera ahora se nos escape Ia tristeza
ya no sé a quién le escribo
porque desconocerse implica
no saber a quién uno dedica sus Ietras.
Pero te juro que aunque por fuera todo sea polvo,
sí, de ese que en días de viento se mete en los ojos,
desconocernos, tú y yo, es una tarea no tan fácil,
una lucha que llevaría toda una Vida de lejanía ;
desconocernos, tú y yo,
sería como dejar de sonar tú conmigo y yo contigo
pero seguimos haciéndolo,
y eso es porque dentro
al fondo, donde nadie ve,
ni siquiera nosotros,
en realidad,
tú y yo nos seguimos conociendo.