• MundoPoesía se ha renovado! Nuevo diseño y nuevas funciones. Ver cambios

Desconocido-.

BEN.

Poeta que considera el portal su segunda casa
¡Hay tanto que se derrite en mi alma!

Tanta aspereza lastimada por argollas

insuficientes, planteándose a sí mismas

vulnerabilidades de corazón desterrado

que trastornara el hueco de cada árbol

que asiente en silencio sentimental. ¡Hay

tanto que en mi espíritu se diluye como

un alfabeto ignorante de su savia instrumental

que originara el caos entre melodías y músicas

de otros tiempos! Oh sentimiento vilmente

desplazado por perros ladradores de lunas y

ambientes disecados, oh traumatismo craneal

que funde los hielos con la desestimada brutalidad

imparcial! En mis inundados pechos la quemadura

se extiende y exige probablemente, techos onerosos,

circunstancias de ángel, vértices extraños que el

campo entregará mañana al primer exiliado bajo la lluvia

eterna. Oh remitente de noches infaustas, que recalas

junto a mi puerta con sombra de ojos, y flautas ensimismadas:

has de tener en cuenta que la perplejidad del fósforo

posee más integridad que una sencillo mineral aplastado.

Mis labios de entonces, pronosticarían la lluvia fértil

y embriagadora, que iniciara la ruta a través de santos

campos de luz. Tu cuerpo sería el bautismo

de todos los desorientados en la fragua del averno:

mira, mira, cómo se deslizan sobre mis pechos cavernosos

las mordeduras intactas de los reptiles.



©
 
¡Hay tanto que se derrite en mi alma!

Tanta aspereza lastimada por argollas

insuficientes, planteándose a sí mismas

vulnerabilidades de corazón desterrado

que trastornara el hueco de cada árbol

que asiente en silencio sentimental. ¡Hay

tanto que en mi espíritu se diluye como

un alfabeto ignorante de su savia instrumental

que originara el caos entre melodías y músicas

de otros tiempos! Oh sentimiento vilmente

desplazado por perros ladradores de lunas y

ambientes disecados, oh traumatismo craneal

que funde los hielos con la desestimada brutalidad

imparcial! En mis inundados pechos la quemadura

se extiende y exige probablemente, techos onerosos,

circunstancias de ángel, vértices extraños que el

campo entregará mañana al primer exiliado bajo la lluvia

eterna. Oh remitente de noches infaustas, que recalas

junto a mi puerta con sombra de ojos, y flautas ensimismadas:

has de tener en cuenta que la perplejidad del fósforo

posee más integridad que una sencillo mineral aplastado.

Mis labios de entonces, pronosticarían la lluvia fértil

y embriagadora, que iniciara la ruta a través de santos

campos de luz. Tu cuerpo sería el bautismo

de todos los desorientados en la fragua del averno:

mira, mira, cómo se deslizan sobre mis pechos cavernosos

las mordeduras intactas de los reptiles.



©

Muy interesante poema amigo Ben. Un placer siempre leer tu obra, felicidades. Un abrazo, que te vayan las cosas muy bien.
 
Última edición:
¡Hay tanto que se derrite en mi alma!

Tanta aspereza lastimada por argollas

insuficientes, planteándose a sí mismas

vulnerabilidades de corazón desterrado

que trastornara el hueco de cada árbol

que asiente en silencio sentimental. ¡Hay

tanto que en mi espíritu se diluye como

un alfabeto ignorante de su savia instrumental

que originara el caos entre melodías y músicas

de otros tiempos! Oh sentimiento vilmente

desplazado por perros ladradores de lunas y

ambientes disecados, oh traumatismo craneal

que funde los hielos con la desestimada brutalidad

imparcial! En mis inundados pechos la quemadura

se extiende y exige probablemente, techos onerosos,

circunstancias de ángel, vértices extraños que el

campo entregará mañana al primer exiliado bajo la lluvia

eterna. Oh remitente de noches infaustas, que recalas

junto a mi puerta con sombra de ojos, y flautas ensimismadas:

has de tener en cuenta que la perplejidad del fósforo

posee más integridad que una sencillo mineral aplastado.

Mis labios de entonces, pronosticarían la lluvia fértil

y embriagadora, que iniciara la ruta a través de santos

campos de luz. Tu cuerpo sería el bautismo

de todos los desorientados en la fragua del averno:

mira, mira, cómo se deslizan sobre mis pechos cavernosos

las mordeduras intactas de los reptiles.



©
En esa vision final se afina una aglutinacion de sentimientos, una dejacion
que rompe el contraluz de aquellos tiempos pasados, destilandose asi un
cuajo de gemidos intimos. excelente. saludos de luzyabsenta
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo (opcional) de nuestra comunidad.

♥ Hacer una donación
Atrás
Arriba