Spasst
Poeta asiduo al portal
Nace la inquietud del alma,
equilibrista aciago en la vereda,
un frío bosque que le espera,
de puntiagudas rocas en calma.
Rememora lo infausto sin pena,
palidece de asombro su cutis,
sólo espera del médico el mutis,
siguiendo al velatorio la escena.
Ya ni el frío tiembla el pulso,
en la estepa y su frescor innato,
contra estos ardores impensados,
halla, repulso, un ungüento insulso.
Átame fuerte que estoy perdiendo la razón,
ya ninguna droga me da un poco de calor*,
vuelvo al trabajo y me olvido de tu voz,
cierro los ojos y me mata en mi caparazón.
equilibrista aciago en la vereda,
un frío bosque que le espera,
de puntiagudas rocas en calma.
Rememora lo infausto sin pena,
palidece de asombro su cutis,
sólo espera del médico el mutis,
siguiendo al velatorio la escena.
Ya ni el frío tiembla el pulso,
en la estepa y su frescor innato,
contra estos ardores impensados,
halla, repulso, un ungüento insulso.
Átame fuerte que estoy perdiendo la razón,
ya ninguna droga me da un poco de calor*,
vuelvo al trabajo y me olvido de tu voz,
cierro los ojos y me mata en mi caparazón.