Kabuki
Poeta recién llegado
Desconsuelo
Sabes muchacha, de vez en cuando,
sobre las faldas de mi abuela
y esas tardes grises de té,
recuerdo cuando era pequeñito
e imaginaba tener
muchisimos amiguitos con quien jugar.
sobre las faldas de mi abuela
y esas tardes grises de té,
recuerdo cuando era pequeñito
e imaginaba tener
muchisimos amiguitos con quien jugar.
Al crecer, el mundo me parecia
hermoso. Sentado en el hombro de papá,
sabía que él siempre me cuidaria,
y de nosotros, cuidaría Dios.
La gente me era amigable,
y me era grande, tenian bonitos sacos
y esos zapatos que suenan al caminar.
¡Un día sere como tú!
Me decía silbando junto a un risueñor.
hermoso. Sentado en el hombro de papá,
sabía que él siempre me cuidaria,
y de nosotros, cuidaría Dios.
La gente me era amigable,
y me era grande, tenian bonitos sacos
y esos zapatos que suenan al caminar.
¡Un día sere como tú!
Me decía silbando junto a un risueñor.
Cuando me llamaron hombrecito,
y era ciudadano por cédula,
me enamoré.
Ella era tan alegre, tan llena de vida,
sus ojos eran asi de grandes,
su boca era como la luna y el mar.
y era ciudadano por cédula,
me enamoré.
Ella era tan alegre, tan llena de vida,
sus ojos eran asi de grandes,
su boca era como la luna y el mar.
Pero mi timidez me jugó una mala pasada
y sin darme cuenta ella me abrazó
y me dijo -Tengo novio-.
y sin darme cuenta ella me abrazó
y me dijo -Tengo novio-.
Al caminar dibujaba estanques
en cada bloque, varios rios por cuadras,
lluvia por manzana, diluvios
en mi habitación.
Pasé muchos días, de pitanzas
muy sabrosas y de jugos un poco ácidos,
y empapelando mis lunas
con bolsas de basura.
en cada bloque, varios rios por cuadras,
lluvia por manzana, diluvios
en mi habitación.
Pasé muchos días, de pitanzas
muy sabrosas y de jugos un poco ácidos,
y empapelando mis lunas
con bolsas de basura.
A veces, pasaba por su casa,
diseñando montones de charla desde
las más ridículas hasta las más metafisicas,
pero, a ella, nunca la encontré.
diseñando montones de charla desde
las más ridículas hasta las más metafisicas,
pero, a ella, nunca la encontré.
Frustrado, tumbado en el suelo,
me propuse morir de pena,
pero solo se me secó el corazón.
me propuse morir de pena,
pero solo se me secó el corazón.
Pasó el tiempo, e hice
algo que nunca se me paso por la cabeza.
Escribir.
¡No sabia ni que era eso!
Yo tan solo deseaba a alguien a mi lado,
que recueste su dulce cabeza
en el valle de mi guitarra.
algo que nunca se me paso por la cabeza.
Escribir.
¡No sabia ni que era eso!
Yo tan solo deseaba a alguien a mi lado,
que recueste su dulce cabeza
en el valle de mi guitarra.
Ahora estoy dentro de una guerra
que veo a veces tan díficil de vencer.
Donde me digo,
tomando mi rostro con las dos manos,
Basta de llorar.
que veo a veces tan díficil de vencer.
Donde me digo,
tomando mi rostro con las dos manos,
Basta de llorar.