viento-azul
Poeta que considera el portal su segunda casa
No es pluma, ni pájaro, ni estrella,
pero me eleva tan lejos
que me pierdo de vista.
Y en menos de un instante
me arranca los siglos de los pies,
me teje en su futuro,
y me pulsa la paz
como a una cuerda de guitarra.
En sus labios tremola un beso por dar,
que es una deuda eterna
y una golosina ineludible.
No es nave, ni vuelo, ni viento,
ni aliento, ni nube, ni aire.
No es burbuja ni arena en su viaje.
Pero me desprende de cuanto abarco
y me hace hoja sin destino,
sombra de un molino
que no para de rodar,
siempre lamiendo su miel
con la sed del desierto.
pero me eleva tan lejos
que me pierdo de vista.
Y en menos de un instante
me arranca los siglos de los pies,
me teje en su futuro,
y me pulsa la paz
como a una cuerda de guitarra.
En sus labios tremola un beso por dar,
que es una deuda eterna
y una golosina ineludible.
No es nave, ni vuelo, ni viento,
ni aliento, ni nube, ni aire.
No es burbuja ni arena en su viaje.
Pero me desprende de cuanto abarco
y me hace hoja sin destino,
sombra de un molino
que no para de rodar,
siempre lamiendo su miel
con la sed del desierto.
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