prisionero inocente
Poeta que considera el portal su segunda casa
En aquella esquina
las palabras cosían mis labios a tu hombro
y nos besábamos como no coincidiendo en las horas.
La piedra evoca, evoca su historia.
Epitafios de duraznos consumiendo la herencia
de un simulacro de primavera.
Describo al alma.
Por un ojo te entraban aves
y por el otro salían ángeles.
Hacíamos oxigeno tú y yo,
mis manos tragaban la luz como
clorofila, para que florezcas...
las palabras cosían mis labios a tu hombro
y nos besábamos como no coincidiendo en las horas.
La piedra evoca, evoca su historia.
Epitafios de duraznos consumiendo la herencia
de un simulacro de primavera.
Describo al alma.
Por un ojo te entraban aves
y por el otro salían ángeles.
Hacíamos oxigeno tú y yo,
mis manos tragaban la luz como
clorofila, para que florezcas...
Última edición: