Rodrigo del Río
El cazador de sueños.
Emerges victoriosa
a caballo de la vida,
mi orgullo y mi ser
estandarte del amor.
Tu imagen se empaña
con tu carácter vivaz,
como si nada te afectara
en tu pletórica verdad.
Tajante es tu opinión,
drástico tu actuar,
y pleno tu sentir.
Es muy fácil
describir tus haberes,
detallar tus virtudes;
sin contar con tu suntuosa
envoltura exterior.
Nadie supo jamás
cómo lograste ese nivel,
escalón del cielo
inexpugnable lontananza;
y solo tú lo ignoras
querida mía.
Caminas altiva
en cúspide armonía,
emanas tu fulgor y ambrosía
ese perfume me cautiva.
En tus avenidas redundantes
te enfrentas sin temor,
contra el devenir del destino
sin aprensiones mundanas.
Déjame acompañarte
en tu sendero celeste
de luces multicolores
y sonido marcial.
Te prometo que seré
al fin tu escudero,
mi guerrera furtiva
en la batalla final.
Nadie supo jamás
cómo lograste ese nivel,
escalón del cielo
inexpugnable lontananza;
y solo tú lo ignoras
querida mía.
Rodrigo del Río