Daniel Martínez Bauzá
Poeta recién llegado
Yo, que en tus ojos vi a mis jueces
como miga de pan que hace
por flotar entre los peces.
Yo, que en tu cama fui abrasado
como rama de robledo
doblegada a un sol airado.
Tú, que barriste mis penumbras
cobijándolas en sombras,
sin temor, como acostumbras.
Tú, que quisiste ser mi mundo
dirigiendo en minuendo
lo que aprendo y no fecundo.
Yo, que luché contra los vientos
como folio que entre saltos
ve frustrados sus intentos.
Yo, que reduje a nada el todo
concentrando lo impensado,
preparando un big bang sordo.
Tú, que secaste mis orillas
con tus manos por toallas
y por fallas tus lentillas.
Tú, que plantaste en mis macetas
con abono de los cuentos
que entre vientos aún me cuentas.
Yo, que floté con tu perfume,
me volví todo un blasfemo
y Dios, me temo, no lo asume.
Yo, que azuzada fui serpiente,
no ataqué por sentimiento
y ahora siento en mí la muerte.
como miga de pan que hace
por flotar entre los peces.
Yo, que en tu cama fui abrasado
como rama de robledo
doblegada a un sol airado.
Tú, que barriste mis penumbras
cobijándolas en sombras,
sin temor, como acostumbras.
Tú, que quisiste ser mi mundo
dirigiendo en minuendo
lo que aprendo y no fecundo.
Yo, que luché contra los vientos
como folio que entre saltos
ve frustrados sus intentos.
Yo, que reduje a nada el todo
concentrando lo impensado,
preparando un big bang sordo.
Tú, que secaste mis orillas
con tus manos por toallas
y por fallas tus lentillas.
Tú, que plantaste en mis macetas
con abono de los cuentos
que entre vientos aún me cuentas.
Yo, que floté con tu perfume,
me volví todo un blasfemo
y Dios, me temo, no lo asume.
Yo, que azuzada fui serpiente,
no ataqué por sentimiento
y ahora siento en mí la muerte.
Última edición: