La pretensión de caminar como los ángeles
succiona la sangre
al pretencioso fariseo.
Abandonar la altanería
de los grandes pensamientos.
Aligerar equipaje
sin perder los sentimientos.
Gran paso adelante
es sentarse con los muertos
que aún cargan cuerpo.
Intuir el milagro
después de grandes halagos,
sin alargar la mano
que ya te ofrece la huerta.
Suerte la del confiado,
cuando la razón indica al corazón
el despeje prometido.
Y ya no es ventana,
sino la gran puerta anunciada
y vitoreada por las gentes.
El rey está dentro,
vestido con su mejor gala,
dispuesto a proseguir el camino.
Sin trompetas.
Sin coronas.
Sin más gloria
que habitar su propio reino.
17/06/2026
©Dikia
succiona la sangre
al pretencioso fariseo.
Abandonar la altanería
de los grandes pensamientos.
Aligerar equipaje
sin perder los sentimientos.
Gran paso adelante
es sentarse con los muertos
que aún cargan cuerpo.
Intuir el milagro
después de grandes halagos,
sin alargar la mano
que ya te ofrece la huerta.
Suerte la del confiado,
cuando la razón indica al corazón
el despeje prometido.
Y ya no es ventana,
sino la gran puerta anunciada
y vitoreada por las gentes.
El rey está dentro,
vestido con su mejor gala,
dispuesto a proseguir el camino.
Sin trompetas.
Sin coronas.
Sin más gloria
que habitar su propio reino.
17/06/2026
©Dikia