Osmara Cantero
Poeta adicto al portal
Piénsame, hecha de espuma, dormitando en la marea,
en la lluvia que devuelve a los campos su esplendor
o en el aire perfumado, que te atrae y te rodea,
en el jardín florecido, piénsame hecha de amor.
Escúchame, en el susurro que se escapa de la brisa,
en la suave melodía de alguna vieja canción
hecha alegría infinita, que se desborda en la risa,
en cada dulce latido, fluyendo en tu corazón.
Búscame, quieta y sencilla, dando sentido a tu espacio
o como cielo estrellado, iluminando tus noches,
hecha rumor de silencio, que disipe tu cansancio
en la caricia del viento, que tenuamente te roce.
Encuéntrame, hecha de césped y refrena tu camino
en el monte, hecha de savia, como tronco, como hoja
o en el río que refresque la frente del peregrino
como tímida azucena, que al contacto se deshoja.
Ámame, como la flor, de rocío humedecida,
como soplo renacido, de temprana primavera,
como el fuego abrasador, de una llama encendida,
ámame, hecha pasión, como aquella vez primera.
en la lluvia que devuelve a los campos su esplendor
o en el aire perfumado, que te atrae y te rodea,
en el jardín florecido, piénsame hecha de amor.
Escúchame, en el susurro que se escapa de la brisa,
en la suave melodía de alguna vieja canción
hecha alegría infinita, que se desborda en la risa,
en cada dulce latido, fluyendo en tu corazón.
Búscame, quieta y sencilla, dando sentido a tu espacio
o como cielo estrellado, iluminando tus noches,
hecha rumor de silencio, que disipe tu cansancio
en la caricia del viento, que tenuamente te roce.
Encuéntrame, hecha de césped y refrena tu camino
en el monte, hecha de savia, como tronco, como hoja
o en el río que refresque la frente del peregrino
como tímida azucena, que al contacto se deshoja.
Ámame, como la flor, de rocío humedecida,
como soplo renacido, de temprana primavera,
como el fuego abrasador, de una llama encendida,
ámame, hecha pasión, como aquella vez primera.
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