Descubriéndonos...
Sensaciones entre pecho y espalda, pared de sinónimos que no explican las definiciones que se me presentan cual palpito de corazón enamorado.
La quimera me permite visualizar el encantamiento de los ojos, al verte, al desnudarte, despojándonos de nosotros mismos, de parecer, de ser y sentirnos, no de hoy, no de ayer de siempre desde que la virtud primigenia nos unió en una sola piel.
Nos envolvimos en un pasado que se crece, que no sé definirlo no sé nombrarlo, un sentimiento tan de hoy que la fiebre amansa el deseo.
De pertenecernos mutuamente pero sin tener escritura alguna, sólo la huella que queda en la piel. Este olor tan de ambos que se nos graba, que jamás olvidaremos, aunque nos pase el tiempo, aunque el desierto se convierta en sierra verde y la sierra en desierto árido.
Nuestras bocas unidas en ese beso tan calmante, en esta ansia en todo este tiempo, en este júbilo de encontrarte, de saberte lluvia
Sensaciones entre pecho y espalda, pared de sinónimos que no explican las definiciones que se me presentan cual palpito de corazón enamorado.
La quimera me permite visualizar el encantamiento de los ojos, al verte, al desnudarte, despojándonos de nosotros mismos, de parecer, de ser y sentirnos, no de hoy, no de ayer de siempre desde que la virtud primigenia nos unió en una sola piel.
Nos envolvimos en un pasado que se crece, que no sé definirlo no sé nombrarlo, un sentimiento tan de hoy que la fiebre amansa el deseo.
De pertenecernos mutuamente pero sin tener escritura alguna, sólo la huella que queda en la piel. Este olor tan de ambos que se nos graba, que jamás olvidaremos, aunque nos pase el tiempo, aunque el desierto se convierta en sierra verde y la sierra en desierto árido.
Nuestras bocas unidas en ese beso tan calmante, en esta ansia en todo este tiempo, en este júbilo de encontrarte, de saberte lluvia
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