alfredo bonilla
Poeta recién llegado
Ya el triste ermitaño
se hecha sin rumbo al mar
y a su viejo camino ya no volverá,
si tan solo pudiera detenerse una ves.
¡Las estrellas en la noche
quisieran dar luz a su triste andar!
y en la oscuridad, huraño
divaga en su sombra mortal.
Y sigue entonces el ermitaño en alfombras de arena
con su yugo en los hombros, entre ira y risa,
entre el sueño y la realidad,
a su viejo camino ya no volvera.
se hecha sin rumbo al mar
y a su viejo camino ya no volverá,
si tan solo pudiera detenerse una ves.
¡Las estrellas en la noche
quisieran dar luz a su triste andar!
y en la oscuridad, huraño
divaga en su sombra mortal.
Y sigue entonces el ermitaño en alfombras de arena
con su yugo en los hombros, entre ira y risa,
entre el sueño y la realidad,
a su viejo camino ya no volvera.