mariadelsolar
Poeta que considera el portal su segunda casa
Soy la que, desde el ayer
siempre te amé.
Transité tus silencios,
con la mirada lejana
dejando huellas de ausencia,
en mi ventana.
Yo te amé y te amé
con el alma embelesada.
Fui buscando tu rostro
bajo la lluvia de otoño,
bajo el neón y la piedra
y en cada mirada.
Te amé sin vanos caprichos
ni lánguidos suspiros.
Te amé sin horizontes
como ama al sol, el peregrino,
sin distinguir el ayer
de un nuevo vino.
Te amé sin misterios
y te entregué, de amor,
cada palabra
dejando que mi ser,
muera de nuevo
en cada alborada.
siempre te amé.
Transité tus silencios,
con la mirada lejana
dejando huellas de ausencia,
en mi ventana.
Yo te amé y te amé
con el alma embelesada.
Fui buscando tu rostro
bajo la lluvia de otoño,
bajo el neón y la piedra
y en cada mirada.
Te amé sin vanos caprichos
ni lánguidos suspiros.
Te amé sin horizontes
como ama al sol, el peregrino,
sin distinguir el ayer
de un nuevo vino.
Te amé sin misterios
y te entregué, de amor,
cada palabra
dejando que mi ser,
muera de nuevo
en cada alborada.
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