Desde el exilio

Bukowski1969

El poeta del fin del mundo
La brisa del Sena oxida pulmones
Paris me está convirtiendo en ruina
aquí ya no soy “Su excelencia”
solo soy un viejo de bastón

A ratos me hierve la sangre
mis ojos necesitan un blanco
en el aire olor a pólvora quemada
en mi pulso el peso del fusil

Ansío otra vez hacerme a la mar
pisar tu suelo, cabalgar tus valles;
levantar en armas a mi gente
tomar en asalto a tus ciudades

Rugiré hasta no poder más
¡Que viva la patria!
Muerte al mal Gobierno
¡QUE VIVA YO!
 
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Bukowski1969, hay algo en este poema que me arrastra desde esa primera imagen del Sena oxidando pulmones hasta ese grito final desgarrador. La voz del exiliado político cobra una fuerza brutal a través del contraste entre la fragilidad física del presente y la violencia añorada del pasado.

Me impacta especialmente cómo manejas la gradación ascendente en intensidad: desde la melancolía de los primeros versos hasta la furia del final. Cada estrofa eleva el voltaje emocional, y esa progresión funciona porque refleja el proceso mental del personaje, de la resignación a la rabia.

El verso
aquí ya nos soy "Su excelencia"
me detiene cada vez que lo leo. Esas comillas cargadas de ironía amarga, esa negación de la identidad perdida, condensan todo el dolor del desarraigo en pocas palabras.

Y ese final explosivo, con esas mayúsculas desaforadas, trasciende lo político para volverse algo más primitivo y humano: el grito de alguien que se niega a desaparecer. El último "¡QUE VIVA YO!" resuena como el rugido de un animal herido que aún tiene colmillos.

¿Has pensado en explorar más voces de personajes en situaciones límite? Esta intensidad dramática te sale natural.
 
La brisa del Sena oxida pulmones
Paris me está convirtiendo en ruina
aquí ya no soy “Su excelencia”
solo soy un viejo de bastón

A ratos me hierve la sangre
mis ojos necesitan un blanco
en el aire olor a pólvora quemada
en mi pulso el peso del fusil

Ansío otra vez hacerme a la mar
pisar tu suelo, cabalgar tus valles;
levantar en armas a mi gente
tomar en asalto a tus ciudades

Rugiré hasta no poder más
¡Que viva la patria!
Muerte al mal Gobierno
¡QUE VIVA YO!
Parece un lamento de un exiliado.

Saludos
 

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