***QueeN Ginevra***
Poeta adicto al portal
Desde el fondo de mi corazón.
Desde el fondo de mi corazón te escribo
con estas letras ciegas por tu delirio,
con estas palabras envenenadas que atisbo
entre tu corazón y un sueño perdido.
Con estas manos de hueso helado,
que algún día tomaste por alivio;
con estos labios pálidos te digo,
que lo prometido no fue olvidado.
Te prometí llamarte amor siempre,
y amor es cómo te escribo entre dientes.
Y recuerda al escribir tus versos ardientes
que tu amor no siempre los entiende.
Te prometí no olvidar jamás tu rostro,
porque siempre fuiste tan vanidoso;
y no lo olvido pues aunque es hermoso,
es el culpable de este corazón roto.
Con estas crudas mañanas te escribo
que la realidad diurna es un gran castigo,
pues estoy sin ti querido amigo,
buscando sentido a cómo hoy vivo.
Te escribo con tinta de lluvia en el cielo,
cuanto te quise, cuanto aún te quiero;
pero también te susurro en el viento
que en tu simple recuerdo vive el desconsuelo.
¿Por qué tuviste que marcharte hombre?
Si mis labios y mis ojos eran tu horizonte,
y tu luna en media noche sobre el monte;
Temías morir si olvidabas mi nombre.
¿Por qué tuviste que comprobar que no era así?
Que sin mi tu puedes aún vivo seguir.
Y desde el fondo de mi mundo te puedo decir
que mi vida no es lo mismo ya sin ti.
Cuando nos adoramos las aves volaron;
y hoy sobre el rosal los cuervos sólo se pararon.
Cuando te dejé ir supe que se rompieron
tus promesas junto con mi tonto corazón.
Desde el fondo de mi corazón te escribo
con estas letras ciegas por tu delirio,
con estas palabras envenenadas que atisbo
entre tu corazón y un sueño perdido.
Con estas manos de hueso helado,
que algún día tomaste por alivio;
con estos labios pálidos te digo,
que lo prometido no fue olvidado.
Te prometí llamarte amor siempre,
y amor es cómo te escribo entre dientes.
Y recuerda al escribir tus versos ardientes
que tu amor no siempre los entiende.
Te prometí no olvidar jamás tu rostro,
porque siempre fuiste tan vanidoso;
y no lo olvido pues aunque es hermoso,
es el culpable de este corazón roto.
Con estas crudas mañanas te escribo
que la realidad diurna es un gran castigo,
pues estoy sin ti querido amigo,
buscando sentido a cómo hoy vivo.
Te escribo con tinta de lluvia en el cielo,
cuanto te quise, cuanto aún te quiero;
pero también te susurro en el viento
que en tu simple recuerdo vive el desconsuelo.
¿Por qué tuviste que marcharte hombre?
Si mis labios y mis ojos eran tu horizonte,
y tu luna en media noche sobre el monte;
Temías morir si olvidabas mi nombre.
¿Por qué tuviste que comprobar que no era así?
Que sin mi tu puedes aún vivo seguir.
Y desde el fondo de mi mundo te puedo decir
que mi vida no es lo mismo ya sin ti.
Cuando nos adoramos las aves volaron;
y hoy sobre el rosal los cuervos sólo se pararon.
Cuando te dejé ir supe que se rompieron
tus promesas junto con mi tonto corazón.
::
::
::