AMANT
Poeta adicto al portal
Luego de la primer copa,
la botella tu nombre pronunciaba.
Después de la segunda
su voz, verde, de vidrio,
vociferaba que te amaba,
¿o, vacía, el eco de la mía reflejaba?
Cuando la tercer copa
derramó de sangre
la última gota en mi boca,
quise ir en pos de vos,
completamente segura
de que eras de mi vida el amor...
Y luego de la cuarta...
Era tarde, sí, ya era tarde...
En los lóbregos senderos del tiempo
se extraviaba mi alma;
aún cual estrella brillabas,
aunque muerta estabas.
Una marcha fúnebre,
silbaba, el viento;
nuestros labios
en un beso, _el último_,
se entrelazaban,
y de saliva, el único lazo
que nos unía
rompiste de súbito,
pues debía acabar todo,
tal como había empezado...
Sollozaban mis ojos,
sangraba mi esencia,
y tú, así, tranquilamente,
la mano me dabas
diciéndome gracias;
yo, sólo contemplaba
cómo tu brazo, de mi,
de a poco, se alejaba,
cómo se iba distanciando;
cómo se ahogaba, nuestra relación,
en el mar de la nada;
de qué manera decapitabas los sueños;
de qué modo, tus palabras,
esas que solían ser hálito de vida,
borraban nuestro sino de un soplido.
Nada cierto, había sido.
Todo era mentira.
¡ Jamás me habías amado!,
porque quien ama
con tanta indiferencia, no te trata
no te miente de ese modo tan cruel,
de esa manera, no te engaña.
Aún flotaba el amor en torno a nosotras,
el mío, que ya no era suficiente
que ya no bastaba
y quizá era lo mejor:
repetir el adiós,
como autómata,
sin pensar,
y sorber del cáliz de tu ausencia,
la cicuta de tu indiferencia,
y besar en el espejo empañado
de la memoria,
así como lo hice antes,
a cada instante, tu recuerdo
y seguir viéndote en sueños,
y seguirte amando
hasta que, de mí, Dios y el tiempo
tuvieran misericordia
y cesaran el sufrimiento
de saber que amándote
fui quien dio fin a nuestra historia,
por incredulidad, por desconfianza, por miedo.
A veces, luego de la cuarta copa,
el futuro preveo
deseando con toda el alma
que los sentimientos
sean más intensos
que los presentimientos,
que el amor mutuo sea,
y que la película que he visto
proyectada en mi encéfalo,
sea eso, sólo eso.
la botella tu nombre pronunciaba.
Después de la segunda
su voz, verde, de vidrio,
vociferaba que te amaba,
¿o, vacía, el eco de la mía reflejaba?
Cuando la tercer copa
derramó de sangre
la última gota en mi boca,
quise ir en pos de vos,
completamente segura
de que eras de mi vida el amor...
Y luego de la cuarta...
Era tarde, sí, ya era tarde...
En los lóbregos senderos del tiempo
se extraviaba mi alma;
aún cual estrella brillabas,
aunque muerta estabas.
Una marcha fúnebre,
silbaba, el viento;
nuestros labios
en un beso, _el último_,
se entrelazaban,
y de saliva, el único lazo
que nos unía
rompiste de súbito,
pues debía acabar todo,
tal como había empezado...
Sollozaban mis ojos,
sangraba mi esencia,
y tú, así, tranquilamente,
la mano me dabas
diciéndome gracias;
yo, sólo contemplaba
cómo tu brazo, de mi,
de a poco, se alejaba,
cómo se iba distanciando;
cómo se ahogaba, nuestra relación,
en el mar de la nada;
de qué manera decapitabas los sueños;
de qué modo, tus palabras,
esas que solían ser hálito de vida,
borraban nuestro sino de un soplido.
Nada cierto, había sido.
Todo era mentira.
¡ Jamás me habías amado!,
porque quien ama
con tanta indiferencia, no te trata
no te miente de ese modo tan cruel,
de esa manera, no te engaña.
Aún flotaba el amor en torno a nosotras,
el mío, que ya no era suficiente
que ya no bastaba
y quizá era lo mejor:
repetir el adiós,
como autómata,
sin pensar,
y sorber del cáliz de tu ausencia,
la cicuta de tu indiferencia,
y besar en el espejo empañado
de la memoria,
así como lo hice antes,
a cada instante, tu recuerdo
y seguir viéndote en sueños,
y seguirte amando
hasta que, de mí, Dios y el tiempo
tuvieran misericordia
y cesaran el sufrimiento
de saber que amándote
fui quien dio fin a nuestra historia,
por incredulidad, por desconfianza, por miedo.
A veces, luego de la cuarta copa,
el futuro preveo
deseando con toda el alma
que los sentimientos
sean más intensos
que los presentimientos,
que el amor mutuo sea,
y que la película que he visto
proyectada en mi encéfalo,
sea eso, sólo eso.
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