herodoto
Poeta recién llegado
saludo a las muchedumbres
de ojos vendados
a los trenes que hieren con espinas
los muebles de mis ojos
a los recuerdos que agonizan en mi pluma
saludo a la tinta de la muerte
a los árboles nevados de la vida
a las emociones de mis zapatos
saludo a todos desde los andamios de las palabras
como saben
escribir es un viaje interminable
desde allí los recuerdo
desde allí soy testigo de las antologías de los huesos
del bombardeo de los partos
anoto el nombre de los que mueren
todos tienen un lugar en mi cerebro
en mi corazón los nombro
hermosa humanidad que vives
en las raíces de las habitaciones
y en la sangre de las botillerías
saludo a todos los que se visten de traje
a los que se adornan con plumas
a los que llevan una piel dura y un hocico
desde las ventanas de mi tren los escucho
huelo las flores amarillas
al lado del tambor de los ríos
los animales salvajes vestidos de carroña
los números blancos acostados en una selva de pezones
escribir es un viaje interminable
no hay vuelta atrás amigos míos
en cada estación os saludo
y anoto el nombre de las cosas
el olor de las piedras disecadas en los muelles
el hambre de las lenguas desnudas
el amor de los cuervos que nacen en las bodegas
de los bosques
la sed de las agujas que pinchan el lavatorio de los llantos
saludo a todos los transeúntes de paso
en las venas de las estrellas
mientras sigo mi viaje hacia otro día
y escribo los poemas
que zumban como abejas sedientas
en mi humeante cabeza.
de ojos vendados
a los trenes que hieren con espinas
los muebles de mis ojos
a los recuerdos que agonizan en mi pluma
saludo a la tinta de la muerte
a los árboles nevados de la vida
a las emociones de mis zapatos
saludo a todos desde los andamios de las palabras
como saben
escribir es un viaje interminable
desde allí los recuerdo
desde allí soy testigo de las antologías de los huesos
del bombardeo de los partos
anoto el nombre de los que mueren
todos tienen un lugar en mi cerebro
en mi corazón los nombro
hermosa humanidad que vives
en las raíces de las habitaciones
y en la sangre de las botillerías
saludo a todos los que se visten de traje
a los que se adornan con plumas
a los que llevan una piel dura y un hocico
desde las ventanas de mi tren los escucho
huelo las flores amarillas
al lado del tambor de los ríos
los animales salvajes vestidos de carroña
los números blancos acostados en una selva de pezones
escribir es un viaje interminable
no hay vuelta atrás amigos míos
en cada estación os saludo
y anoto el nombre de las cosas
el olor de las piedras disecadas en los muelles
el hambre de las lenguas desnudas
el amor de los cuervos que nacen en las bodegas
de los bosques
la sed de las agujas que pinchan el lavatorio de los llantos
saludo a todos los transeúntes de paso
en las venas de las estrellas
mientras sigo mi viaje hacia otro día
y escribo los poemas
que zumban como abejas sedientas
en mi humeante cabeza.
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