Claridad
Poeta que considera el portal su segunda casa
Padre mío que desde mis lamentos te estoy llamando,
en cadenas que arrancan piel de mis tobillos
voy andando.
El hierro en mi cuello va apretando
por cada paso que doy
y ya no tengo palabras para suplicar el verso
porque estas duelen en silencio.
Padre mío que me ves desde lejos
vagando estoy para ser ajusticiada
en la habitación de los que ya no lloran
ni sienten.
Padre mío que tu alma en mi alma estás
me arrodillo de quererte en este instante
en esta hora de la hora
que reza mi suplicio.
en cadenas que arrancan piel de mis tobillos
voy andando.
El hierro en mi cuello va apretando
por cada paso que doy
y ya no tengo palabras para suplicar el verso
porque estas duelen en silencio.
Padre mío que me ves desde lejos
vagando estoy para ser ajusticiada
en la habitación de los que ya no lloran
ni sienten.
Padre mío que tu alma en mi alma estás
me arrodillo de quererte en este instante
en esta hora de la hora
que reza mi suplicio.